Vaca Muerta según Macri

La crisis que generó con el freno al crudo en el final del mandato es un símbolo de los vaivenes del Presidente.

Un año demoró la gestión de Mauricio Macri para poner a andar su plan para Vaca Muerta. Y un año y medio después empezó a emparcharlo porque la realidad, atada a un pacto con el Fondo Monetario Internacional destinado a evitar un colapso total de la economía, lo tornó inviable. En el final de su mandato, el Presidente decidió desquiciar todas las variables del mercado petrolero nacional al servicio del congelamiento del precio de los combustibles, una de las medidas del paquete de corte populista con el que respondió al golpe que le dieron las urnas en las PASO del 11 de agosto.

El campo y Vaca Muerta fueron los dos sectores mejor atendidos por el macrismo. Ambos fueron víctimas de los manotazos presidenciales en momentos de desesperación financiera. Más Vaca Muerta que el campo. Las inversiones en la formación no convencional con epicentro en Neuquén se reactivaron desde el segundo trimestre del 2017, después de un año de desolación. La inyección macrista fue el denominado acuerdo petrolero, que incluyó, además de la administración nacional, a las petroleras, los sindicatos del sector y el Gobierno de Neuquén. Involucró una flexibilización de las condiciones de trabajo y un precio sostén subsidiado para la producción incremental de gas. La inversión más fuerte la hizo Tecpetrol, de Techint, para romper todos los récords de producción en el yacimiento Fortín de Piedra. En el esplendor de ese desarrollo, el Gobierno cortó el subsidio en línea con una orden del FMI, llamado a asistir la emergencia financiera devenida de una corrida cambiaria impulsada por JP Morgan. También les puso retenciones a las exportaciones. Y al final congeló el precio del crudo con un objetivo electoral.

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