¿Vas a entrenar? Antes, poné a prueba tu corazón

Los chequeos cardiovasculares disminuyen el riesgo de muerte súbita.

Neuquén
Para muchos la llegada de marzo suele marcar el arranque de la temporada deportiva. Mientras los niños practican educación física en las escuelas o realizan algún deporte fuera del horario escolar, los adultos retoman los torneos de fútbol o la actividad dentro de clubes y las rutinas de gimnasio.

Sin embargo, como suele suceder tras dos meses de inactividad, en poco tiempo queremos recuperar nuestro estado físico y nos metemos de lleno en disciplinas de alto impacto, sin reparar en que pueden perjudicar abruptamente nuestra salud. En ese sentido, una de las formas más extremas y temidas, relacionadas con las afecciones cardiovasculares, es la muerte súbita.

"Por muerte súbita entendemos una muerte que sucede en forma inesperada, sin síntomas precedentes en la mayoría de las veces, o en otros casos que ocurren pocos segundos antes de que la muerte sobrevenga, y sin causa traumática que la explique, en una persona que creíamos sana y no lo era", explica Demetrio Thalasselis, Director de Medicina Cardiovascular del Instituto Cardiovascular del Sur.

Por eso, aunque siempre es recomendable realizar actividad física y sus beneficios son mayores que sus potenciales riesgos, es importante hacerse distintos chequeos previo a comenzar cualquier deporte, debido a que el ejercicio produce modificaciones en el funcionamiento del sistema cardiovascular.

30 mil muertes súbitas al año se dan en el país, según la Fundación Cardiológica Argentina.

¿Cuáles son las causas de la muerte súbita? Estas difieren según las edades de los pacientes.
"En los mayores de 35 años predomina, y por mucho, la enfermedad coronaria obstructiva, que es lo que comúnmente conocemos como infarto. Mientras que en los menores de esta edad predominan los defectos cardíacos congénitos: en primer lugar la miocardiopatía hipertrófica, seguida de las malformaciones congénitas del árbol vascular coronario, otras formas congénitas de enfermedades del miocardio y las válvulas cardíacas, y las arritmias", enumeró el especialista.

En cuánto a cómo evaluar y disminuir los riesgos, Thalasselis advirtió que no existe una receta única porque los contextos son muy diferentes: "No es lo mismo un niño de la escuela primaria que realizará actividad física, que un deportista de alto rendimiento o un deportista recreacional de fin de semana".

Por eso, a pesar de esto, la cardiología cuenta con múltiples elementos de estudio que permiten evaluar la salud de los deportistas. Para el especialista, "no debería dejar de primar el criterio clínico a la hora de realizar a los pacientes determinadas pruebas diagnósticas".

Una vez hecho esto, el profesional podrá recomendar al paciente, y según cada caso específico, cuál es la actividad y la intensidad recomendada para cada uno.

Chequeos
Algunas recomendaciones

Niños de 6 a 15 años
Realizar una evaluación inicial básica que incluya un cuestionario para detectar síntomas que pudieran alertar sobre enfermedad del corazón. Además, deberán realizarse un examen físico completo con inspección, palpación, percusión y auscultación del corazón y los grandes vasos, y un electrocardiograma. Si el criterio del médico lo amerita, se podrá realizar ergometrías (pruebas de esfuerzo) y ecocardiogramas.

Adultos mayores de 35
Para quienes realizan actividad deportiva, la secuencia es similar, agregándose un test ergométrico si se trata de deportes de alto rendimiento o de pacientes con perfil de riesgo coronario. Estos son aquellos que sufren de hipertensión arterial, diabetes, sean fumadoras u obesas, o presenten niveles elevados de colesterol o tengan una vida sedentaria. Más aún si tienen antecedentes familiares de problemas vasculares.

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