Por primera vez desde el comienzo de la pandemia los shoppings de la ciudad abrieron sus puertas un domingo, producto de la flexibilización dictaminada por el gobierno provincial días atrás. “La gente se está acostumbrando de a poco y sale a hacer las compras como un día de paseo en familia”, contó a LMN Daniel Valera, seguridad del hipermercado Jumbo.
Con un estacionamiento repleto poco antes visto durante esta cuarentena, los neuquinos aprovecharon para salir de shopping o hacer las compras que no pudieron concretar durante la semana laboral.
En filas de hasta diez personas esperaban que los guardias de seguridad le tomen la temperatura e inviten a utilizar alcohol en gel para las manos. Adentro del Portal, con barbijos y distanciamiento social pasearon por los distintos locales abiertos. Algunos optaron por la compra de calzado e indumentaria, aunque la vedette del domingo de paseo fue el hipermercado de compras.
“A partir de las 11 de la mañana se empezó a llenar de gente, vienen familias enteras y se las ve contentas”, explicó Valera. Por su parte, las ventas del patio de comidas solo se limitaron a los encargos, ya que aún está prohibido comer en el lugar.
Claro que esta nueva flexibilización de domingo fue acompañada de postales que no eran habitual ver, como las cintas en las góndolas y en los ingresos del supermercado con la intención de evitar algún tipo de contagio por los espacios comunes. Pero lo más llamativo fue ver a la gente haciendo cola para ingresar al supermercado donde suelen estar los detectores antirrobo.
Si bien en la normalidad algunos despotricaban con las compras para el hogar, nadie duda de que se trata de un espacio de reunión familiar que había sido impedido por la pandemia de coronavirus en la ciudad. “Ya nos habíamos cansado de tantas compras online, extrañábamos un poco salir a hacer las compras temprano en familia”, expresó Mónica Echague, una clienta que caminaba junto a sus dos hijas pequeñas.
“Todavía no estamos a la altura de los domingos antes de la pandemia, pero la verdad es que la flexibilización es algo super positivo. No solo por las ventas, sino porque la gente se va acostumbrando a salir”, contó Sandra González, empleada de El Niño Feliz. Lejos de estallar de gente, la imagen de los niños caminando por los pasillos del Portal de la Patagonia con su helado en cono mientras los padres acarreaban bolsas de compras familiares se complementó perfectamente con los changuitos de ruedas chuecas de los compradores.
Domingo de compras y trabajo en casa
Otro de los lugares protagonistas durante este domingo de flexibilización fue el reconocido hipermercado de elementos de construcción y equipamiento para el hogar, Easy. Quienes buscaban estacionar para ir al lugar debían hacerlo a varios metros de allí y soportar al sol una larga fila. A diferencia de del resto de los lugares, esta espera no solo fue para sanitizar los ingresos, sino para liberar el cupo de 389 personas habilitadas en el local.
“Cuando extiendan el horario de flexibilización estos problemas no los vamos a tener porque la gente se va a organizar en una franja más amplia”, expresó el subgerente Héctor Figueroa. “Mientras tanto estamos bien así, es un gran avance y la gente lo va a ir entendiendo con el tiempo”, dijo.
Fue tal la concurrencia de la gente a Easy que una hora antes de lo previsto debieron cerrar los ingresos por la falta de capacidad en el lugar. Algunos clientes insistieron durante varios minutos, alegando que venían de lugares lejanos y lo hacían dentro del horario establecido, pero las autoridades de seguridad expresaron un no rotundo.
Gran parte de los presentes buscaban pinturas, herramientas o aires acondicionados para un domingo de trabajo hogareño. “Aprovecho el domingo de descanso para activar con algunas atrasadas en casa”, contó Walter Rey, que festejó la flexibilización. “Antes si no llegabas a comprarlas el sábado tenías que esperar toda una semana. Además extrañaba venir a hacer las compras con la ropa manchada de pintura”, bromeó.
Los restaurantes también festejaron
Si bien la medida de flexibilización está vigente para los restaurantes desde el domingo pasado, muchos tuvieron su prueba piloto este fin de semana. Tal fue el caso de Club 32, el reconocido bar frente al monumento a San Martín. “La gente recién se está animando pero se la ve con ganas y sin miedo”, explicó Gabriela Monardi, empleada del lugar.
El horario más movilizado en el local fue el matutino, con las ofertas de desayuno con los que suelen empezar la jornada los clientes habituales. Algunos lo hacen leyendo el diario o chequeando el teléfono, otros con amigos de bar. “Hubo bastante movimiento, aunque creemos que con el paso del tiempo se va a ir normalizando todo”, agregó.
Distinta es la situación de los restaurantes que ya van por el segundo domingo consecutivo, como es el caso de La Nonna Francesca. “Por suerte estamos con las mesas completas, pero trabajar con esta modalidad muchas veces es un caos”, explicó su dueño Roberto Ferraro. El principal problema lo tienen con respecto al horario, ya que muchos de sus clientes llegan minutos antes del horario de cierre y terminan de almorzar pasado el horario de tolerancia impuesto por las autoridades municipales: “No podemos echar a la gente de sus mesas, aunque les explicamos la situación”, comentó ante los apercibimientos de los inspectores.
La queja, por su parte, es con aquellos clientes que no respetan los horarios de las reservas. “Muchas personas creen que por tener una mesa guardada pueden venir a la hora que quieran, pero estamos trabajando con protocolos estrictos de límites del espacio y hay mucha gente que quiere disfrutar un buen almuerzo los domingos”, concluyó Ferraro.
Te puede interesar...
Leé más
Cómo sigue la lucha del jubilado que peleó por una cirugía de urgencia en Neuquén
Noticias relacionadas














