50 familias protagonizan la primera toma del año

Se instalaron el jueves por la noche en un baldío del oeste.

POR MARTIN PEDONI / pedonim@lmneuquen.com

El reloj marcaba las 5 de la tarde y el termómetro, 31 grados centígrados. En medio de un basural, una pequeña jugaba con los restos de lo que alguna vez fue una computadora. Más allá, una abuela apenas se podía mover, por su edad y las dificultades del terreno lleno de espinas. Más acá, un grupo de personas discutía sobre cómo sería la división del baldío. Todo ocurría ayer por la tarde en un predio próximo a la toma Los Hornitos, en el oeste neuquino, sobre la calle Pedro Genco al 6000. Un terreno abandonado que muchos utilizan como basurero a cielo abierto -se encuentra de todo- y otros, como “aguantadero” de actos delictivos.

Desde el jueves por la noche, los representantes de unas 50 familias, en su mayoría en situación de calle ya que no tienen chances de alquilar y viven “de prestado” en lo de algún conocido, protagonizan una toma. En tiempos electorales, no pasa desapercibida la situación y las especulaciones de quién está detrás se multiplican. Sin embargo, la única bandera que flamea es la argentina. Es que en la improvisada demarcación de los lotes, entre viejos postes y cables de teléfono, cada tanto una enseña patria está presente. “Somos argentinos y, además, nadie puede tirar abajo algo que tiene la bandera, por respeto”, dijo Carlos a LMN. Y se refirió a la fuerte y expectante presencia -por momentos- de la Policía.

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Hay desde personas mayores de 60 años hasta niños que apenas cumplieron el año de vida, al rayo de sol ya que no pudieron -por la vigilancia- ingresar tarimas, carpas o lonas para improvisar algún refugio. “Recién esta mañana (por ayer) pudimos entrar agua o algo de comida, y algún toallón o colcha para improvisar algo y taparnos del sol”, dijo Micaela, una de las voceras del grupo. Y agregó: “Aún no recibimos ninguna llamada de autoridades ni nadie se acercó hasta aquí, tan sólo tuvimos un contacto con la Defensoría del Pueblo que iba a averiguar a quién pertenecía el terreno”.

En tal sentido, la Justicia esperaba que el supuesto dueño del terreno –según versiones estaría asentado en la provincia de Santa Fe– llegara a Neuquén y certificara su propiedad para así ordenar el desalojo.

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“Muchas familias han buscado completar carpetas para poder conseguir el techo propio, pero por no cumplir cierto ingreso económico o ciertas pautas, como estar casados, no se les da”, sostuvo Romina, que tiene un bebé de 5 meses que padece una enfermedad autoinmune. Y agregó: “No queremos usurpar o robar el terreno, sólo queremos que nos mensuren, pagar como se debe y construir nuestras casas”.

Mientras una pareja se abraza en medio del baldío, esperanzados en la posibilidad de soñar con un techo propio, Carla comentó a este medio: “Nos no vamos a ir, porque no tenemos otra”. Con sus declaraciones coincidió Amanda, de 60 años y casi sin vista por la diabetes.

La noche comienza a caer y los sueños a renovarse, al igual que el miedo al desalojo.

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--> La regularización, un proceso largo y costoso

A lo largo de la historia de la ciudad de Neuquén, cada toma de terrenos que se realizó fue un dolor de cabeza no sólo para las autoridades de gobierno (provincial o municipal) sino para los mismos vecinos que decidieron usurpar las tierras.

Más allá de cualquier connotación política que puede llegar a tener una acción de estas características (sobre todo a dos meses de las elecciones), en Neuquén siempre hay una necesidad de vivienda, pero este camino es el más difícil para lograr una buena calidad de vida.

Desde que se inició el proceso de regularización de tomas, es decir, lograr que esos asentamientos tengan todos los servicios de cualquier barrio consolidado.

Pero este es un proceso político y administrativo que lleva mucho tiempo.

Durante el 2018, el Concejo Deliberante convirtió diez tomas en barrios formales, lo que abrió las puertas para que 1400 familias sean propietarias de sus lotes y accedan a los servicios básicos. Además, otros tres asentamientos quedaron a un paso del blanqueo y estarán primeros en la lista para 2019. Fue el año con mayor avance en la regularización de las ocupaciones.

No obstante, se trata de un proceso lento que se inició en 2014 cuando se creó la Unidad de Gestión de Regularización de Asentamientos (UGRA). Desde que se creó esa repartición, se blanquearon 17 tomas en la ciudad.

A fines del año pasado ingresó al Concejo Deliberante de Neuquén un nuevo proyecto para blanquear tres asentamientos del barrio Gregorio Álvarez, que no alcanzó a votarse. Se trata de las tomas Pacífica, Juvenil y Morro cuya legalización quedó pendiente para las primeras sesiones de febrero o marzo de este año.

Por ese motivo, es importante que, más allá de cualquier puja política, se eviten estos asentamientos y se busquen soluciones sustentables para todas las familias que necesitan una vivienda.

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