El clima en Neuquén

icon
18° Temp
59% Hum
La Mañana Neuquén

A 40 años, ¿cómo vivió Neuquén la Guerra de Malvinas?

La noticia del desembarco, el movimiento de los militares y la reacción de la gente a 40 años de la gesta.

El viernes 2 de abril de 1982 amaneció frío en la capital neuquina, con una temperatura inusual para el mes que se iniciaba. Fue el preludio de un otoño atípico que dos meses después sorprendería a la ciudad con una nevada extraordinaria, pero también fue un punto de inflexión para la historia de los argentinos que ese día se enteraron de la recuperación de las Islas Malvinas.

Por cadena nacional y a través de los micrófonos de LU5, la ciudadanía neuquina escuchó el “Comunicado número 1”, una costumbre de la dictadura militar de dar a conocer las noticias con estos partes de prensa numerados sobre acontecimientos importantes. Seis años atrás lo habían hecho con el golpe de Estado.

Primero sonaron las estrofas del Himno a las Malvinas. “Tras un manto de neblinas, no las hemos de olvidar...”. Luego un locutor de LA1 Radio Nacional Buenos Aires Argentina y LS82 Canal 7 Argentina Televisora Color anunció las novedades. “La Junta Militar, como órgano supremo del Estado, comunica al pueblo de la Nación Argentina, que hoy la República por intermedio de sus Fuerzas Armadas, mediante la concreción exitosa de una operación conjunta ha recuperado las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur para el patrimonio nacional", informó el comunicado.

La noticia sorprendió a todos los neuquinos, aunque las máximas autoridades de gobierno estaban al tanto de la situación desde las últimas horas del día anterior. En 1982, el general de Brigada Domingo Manuel Trimarco transitaba su cuarto año de gestión al frente de la gobernación de Neuquén y ya tenía instrucciones sobre las acciones a seguir para acompañar desde este rincón de la Patagonia aquella operación militar.

Conflicto con Chile.jpg
Movimiento de tropas en 1978, durante el conflicto con Chile.

Movimiento de tropas en 1978, durante el conflicto con Chile.

Al frente de la Sexta Brigada de Infantería de Montaña estaba el general Víctor Pino, quien también había preparado todas las guarniciones a su cargo y estaba listo para movilizarlas hacia la frontera. Tal estrategia no era caprichosa. En el país estaban todavía frescos los recuerdos del enfrentamiento que casi termina en una guerra con Chile por el Canal de Beagle en 1978 y, si bien se había firmado un tratado de no agresión a principios de 1979 gracias a la mediación del Cardenal Antonio Samoré, los militares argentinos no sabían cómo reaccionaría sus pares trasandinos frente a este intento de recuperación de las Malvinas. ¿Intervendría a favor de Inglaterra? ¿De qué manera?

La “Operación Rosario” fue el nombre que le dio el Ejército a la irrupción anfibia a las islas. El objetivo inicial era tomar posesión del territorio con el mínimo derramamiento de sangre para después sentarse a negociar. Parte de aquel propósito se cumplió en el primer día de ocupación, aunque días después la respuesta de los ingleses con el envío de tropas derivó en un brutal enfrentamiento armado.

Aquella mañana del 2 de abril de 1982 la provincia de Neuquén también se preparó intuyendo que llegaría la guerra. Todos los soldados de la Sexta Brigada quedaron acuartelados en sus respectivas guarniciones militares. El aeropuerto Juan Domingo Perón restringió los vuelos comerciales al mínimo y la base aérea se convirtió en un centro de operaciones y asistencia para todos los vuelos militares que llegarían desde distintos lugares del país, de paso hacia el sur.

Aeropuerto de Neuquén.jpg
El aeropuerto de Neuquén cumplió un rol estratégico durante la guerra.

El aeropuerto de Neuquén cumplió un rol estratégico durante la guerra.

A la altura de las vías, un retén de la Policía Aeronáutica Nacional (PAN) evitaba el ingreso libre de civiles al aeropuerto. Así, los pasajeros, debían llegar caminando hasta las instalaciones, luego de sortear dos controles estrictos que se había instalado en las inmediaciones.

En la cabecera este de la pista, los bunkers construidos en 1978 fueron aprovechados para albergar a los aviones de combate. Los pilotos de los Mirage, A4B y Hércules llegaban a Neuquén, descansaban en el mismo hall del aeropuerto que había sido acondicionado para tal fin, mientras el personal militar abastecía de combustible y realizaba tareas de mantenimiento de las aeronaves. Luego, retomaban su ruta hacia distintos destinos de la Patagonia, e inclusive hasta el mismo escenario donde se desarrollaba la guerra.

En las calles también se percibía la militarización de la capital neuquina. Los puestos de guardia en el Comando de la Sexta Brigada se extendían por varias cuadras a la redonda, sobre las calles Buenos Aires, Teniente Ibáñez, Antártida Argentina, Sargento Cabral, Irigoyen, Avenida Argentina y las casas de los oficiales, frente al Hotel Comahue. De igual manera, había retenes y puestos de control cerca de la Compañía de Comunicaciones, en la calle Ricchieri, y en la ruta 22, a la altura del Batallón de Ingenieros 181.

Malvinas Galtieri.jpg
El general Galtieri anuncia la recuperación de Malvinas ante una Plaza de Mayo colmada.

El general Galtieri anuncia la recuperación de Malvinas ante una Plaza de Mayo colmada.

Aquel 2 de abril de 1982 se dieron distintas reacciones por parte de los habitantes de la ciudad de Neuquén. Si bien hubo una concentración en el monumento al General San Martín para festejar la recuperación de las Malvinas (en gran parte del país ocurrió lo mismo), hubo también rechazos de algunos sectores, como la Universidad Nacional del Comahue, que emitió un crítico documento repudiando la acción militar. En medio de tanta euforia, también hubo temor y cierta prudencia por parte de las familias de los futuros soldados neuquinos Clase 64 que debían ingresar a las filas del Ejército en febrero de 1983. ¿Qué pasaría con ellos si el conflicto se extendía en el tiempo?

Durante los días sucesivos, la comunidad siguió de cerca las noticias de la guerra, a través de diarios y revistas que llegaban desde Buenos Aires y de las transmisiones especiales que realizaba el Canal oficial ATC con sus repetidoras. Nadie quería perderse la información de lo que ocurría en el sur, especialmente, porque la misma propaganda militar se encargaba de lanzar noticias alentadoras.

Tapas Guerra Malvinas.jpg
Revistas y diarios también colaboraron con la propaganda militar.

Revistas y diarios también colaboraron con la propaganda militar.

El sentimiento nacional por Malvinas se acompañó además con colectas y donaciones que realizaba la gente para enviar a los soldados que estaban representando al país en aquella gesta histórica. Joyas, dinero, víveres, golosinas, ropa de abrigo, cartas de apoyo… toda ayuda parecía poca. Neuquén también se sumó a esa cruzada solidaria.

Sin embargo, a medida que se fue desarrollando la guerra, la euforia fue desapareciendo de a poco más allá del insuflado sentimiento patriótico. Ya ni siquiera la propia propaganda militar podía ocultar lo que parecía un desenlace inminente ante las novedades del sur, cada vez menos esperanzadoras.

El lunes 14 de junio, a las 16, llegó la noticia que nadie quería escuchar. El general Mario Menéndez había firmado la rendición ante el comandante británico Jeremy Moore. La guerra había terminado tras 74 días con un saldo de 649 argentinos muertos.

El martes 15 de junio, la ciudad de Neuquén retomó su rutina cotidiana con la conmoción propia de aquel desenlace. En los bares, las oficinas y en el seno de las familias se habló del conflicto, del por qué de la derrota, de cómo seguiría el país de ahí en más.

Nevada del 82.jpg
Una gran nevada sorprendió a los neuquinos a dos días de terminada la guerra (Foto: Rodolfo Laffitte)

Una gran nevada sorprendió a los neuquinos a dos días de terminada la guerra (Foto: Rodolfo Laffitte)

Pero las angustias y ansiedades por la contienda terminarían el miércoles 16 de junio cuando una histórica nevada cubrió la capital por completo durante casi tres jornadas consecutivas. Nevó, heló y volvió a nevar hasta acumular 50 centímetros de escarcha y hielo.

El fenómeno, bautizado después como “La nevada del Siglo”, generó la suspensión de clases y un sinnúmero de inconvenientes en calles, viviendas y servicios, aunque despertó la alegría y curiosidad de miles de neuquinos que disfrutaron aquel paisaje atípico construyendo muñecos de nieve, tomando fotografías o aprovechando las bardas y las pendientes blancas para deslizarse en esquíes o trineos improvisados. El duro anticipo del invierno tampoco impidió las salidas para hacer las compras para el Día del Padre que se festejaría ese domingo.

Así, el interés por Malvinas se fue diluyendo en la opinión pública y en los medios hasta quedar en segundo plano. ¿Vergüenza, indiferencia, exitismo? Tal vez un poco de las tres cosas.

La guerra había terminado con una derrota inapelable y era difícil aceptarlo.

Aquella brutal nevada había tapado algo más que las calles de la ciudad.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas