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A un siglo de la otra pandemia: iguales advertencias y similares rebeldías

Documentos históricos revelan las recomendaciones de un gobernador frente al avance de la Gripe Española, enfermedad que arrasó a la humanidad entre 1918 y 1920.

Por Mario Cippitelli

cippitellim@lmneuquen.com.ar

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Un gobernador desesperado que advierte que tomará medidas drásticas si la ciudadanía no cumple con el aislamiento social ante el avance de una pandemia; controles estrictos, recomendaciones y ciertas rebeldías de quienes minimizan la situación.

Cualquiera podría pensar que en ese primer párrafo se refiere a lo que está ocurriendo en Neuquén o en otras provincias argentinas con el Covid19 y a la preocupación de las autoridades para que se cumplan las medidas dispuestas a evitar los contagios. Pero no. Esta situación se repitió varias veces en distintos países en 1918 cuando la temible Gripe Española avanzaba por todos los continentes dejando millones de muertes a su paso.

Se sabe que la primera ola de contagios fue importante y que con la disminución de casos y fallecimientos, hubo cierto relajamiento por parte de muchas comunidades que ni siquiera se imaginaban que llegaría un nuevo brote de contagios (y finalmente un tercero) que sería el más letal de todos.

Esa sensación de perder el miedo a algo desconocido que parecía devastador es la misma que en gran parte del Alto Valle de Río Negro y Neuquén comenzó hace tres o cuatro semanas cuando los contagios estaban estables y la pandemia había dejado de ser ese fantasma aterrador que venía de castigar a gran parte de la humanidad.

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En la provincia española de Burgos ocurrió algo similar y la gente volvió a salir a las calles, a mantener reuniones y a tener casi la misma vida que llevaban antes de que comenzara esa gripe letal. Pero la situación cambió, comenzó a aumentar el número de contagios y muertes a tal punto que el gobernador Andrés Alonso López emitió un boletín extraordinario para advertir sobre la situación y recordar las recomendaciones preventivas que se habían dictado en un principio.

"Habiéndose cometido por algunos pueblos la imprudencia, a pesar de lo dispuesto por este Gobierno civil, de celebrar las fiestas de la localidad, dando origen con ello a que se haya difundido rapidísimamente la epidemia de gripe entre el vecindario, creando con ello situaciones angustiosas para dichos pueblos, vuelvo a reiterar a los que todavía no estén convencidos del grave peligro que esto encierra, que se abstengan terminantemente de celebrar dichas fiestas o reuniones", rezaba el documento que fue difundido por los medios de la época.

Según relatan las crónicas de entonces, todo se habría originado a partir de un grupo de jóvenes de un pequeño pueblo denominado “Los Balbases”, que se habían contagiado de gripe y concurrieron a una serie de festividades y espectáculos públicos. La consecuencia de esta actitud irresponsable fue el contagio inmediato de 800 personas de un total de 1.200 que integraban aquella comunidad.

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"Estoy resuelto a castigar duramente, como ya se ha hecho en algún caso, a los incumplidores de esta disposición", aseguró el gobernador.

En aquel histórico documento López reiteró sus recomendaciones a los habitantes de Burgos para minimizar el impacto de la pandemia. “Que se abstengan de permanecer en locales cerrados, mal ventilados, donde se reúne mucha gente (como tabernas, cafés, etcétera). Que se extreme la limpieza de las casas. Que se tengan abiertas todo el día las ventanas de los dormitorios y se ventilen con frecuencia los locales donde permanezcan durante el día", sugirió el mandatario. Pero las advertencias y pedidos llegaron demasiado tarde cuando tuvo lugar la segunda ola de contagios.

Entre 1918 y 1920 la gripe arrasó pueblos de la provincia de Burgos y otras tantas ciudades de España. La mayoría de las víctimas fueron niños y ancianos.

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Lo mismo ocurrió en gran parte del mundo. Se estima que murieron al menos 50 millones de personas que se sumaron a las cifras espantosas que estaba dejando la Primera Guerra Mundial, otra pandemia aún más absurda y evitable.

Poco más de un siglo de los pedidos de aquel gobernador y las rebeldías de algunos incrédulos se repiten una y otra vez en miles de ciudades que integran una sociedad globalizada moderna, con más herramientas y avances científicos que en aquellos tiempos lejanos.

Cuando todo termine, las cifras definitivas de contagios y muertes dirá en qué medida se acataron todas las recomendaciones, lo bien o mal que actuaron las autoridades y hasta donde se cumplieron las responsabilidades individuales.

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