A velocidad crucero, pero con freno de mano

Escribe Fernando Castro - Editor +e

Así como están los balances de fin de año que mostraron una foto de la cuenca neuquina con 336 pozos perforados y el incremento de la producción con la novedad de las cada vez más kilométricas ramas horizontales del segmento shale, cabe hacerse preguntas por lo que viene. Y los interrogantes sobre el futuro están atados al presente que se cuece a un fuego más o menos lento por estos días. El gobierno nacional terminará su ronda de encuentros con las principales operadoras del país y allá por la semana del 20 de enero anunciará los nuevos términos del subsidio al gas. Será determinante para saber qué sucede con los aportes que pondrá el Estado nacional, que habían respaldado el gran crecimiento de la producción, sobre todo en el último año. Ya hay un panorama bastante claro (ver páginas 2 y 3) de lo que viene. Los u$s 2,5 que este año recibirán los nuevos proyectos de shale gas implican una oferta que está lejos de conmover a las empresas, que se sitúan en ese punto medio en el que tratan de entender la situación macroeconómica del país y el nuevo cambio de reglas que en buena medida es parte de lo que menos desean en cualquier parte del mundo. Pero lo cierto es que Nación anunciará las nuevas condiciones y las autorizaciones de los planes de acceso al subsidio (11) que ya fueron dados a conocer por la Provincia y que esperan la autorización federal.

En este sentido, una de las chances es que ese salto adicional, que podría haber dado el gas en 2019, con el límite de la capacidad de transporte pero también con el horizonte de nuevos mercados a tiro de mano, frene su impulso. Algunos creen que es algo que, de todos modos, iba a llegar a ser propio de un año en el que el gobierno nacional y el provincial se juegan la permanencia, en medio del profundo ajuste fiscal que demanda el FMI (después de todo, es lo que hizo que Nicolás Dujovne se metiera de lleno en la política energética y eso precipitara, en parte, la salida del ex secretario de Energía, Javier Iguacel).

En paralelo, también, está ese otro frente que implican la retenciones al petróleo. Hace tres meses el gobierno neuquino previó que el 55 por ciento de las inversiones de este año se concentren en ese segmento. Era un momento en el que el principal límite era la capacidad de transporte del gas y surgía la chance de que los planes de negocio viraran hacia la buena alternativa de sumar barriles de crudo. Pero surgieron las tensiones entre las refinadoras y las productoras, que seguirán. El problema de la baja adicional del barril producto de cómo actúa el gravamen dependerá del escenario internacional. Es, en definitiva, la respuesta que están recibiendo las operadoras que reclaman ante Gustavo Lopetegui para que intervenga en la conformación del precio. La explicación que más pesa en esa instancia es la política. Hay un efecto dominó que se daría ante un retroceso en la medida adoptada por Nación en septiembre pasado. Se abrirían nuevos frentes para el Gobierno si desgravara sólo al sector petrolero. Un dilema no menor: el crudo Medanito de la cuenca neuquina no se exporta pero de todos modos recibe, de forma indirecta, la presión hacia la baja en el contexto de los tironeos por el precio interno. El valor del Brent ofreció algo más de alivio con la suba de la última semana. Pero las tensiones subyacen y podrían tener impacto en el nivel de inversiones y, con ello, en la producción.

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