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La Mañana Bomberos

Aarón, el nene de 4 años que ya se prueba el traje de "bomberito"

Vive en Villa Pehuenia y sigue la tradición de sus padres. Su vocación parece marcada por el servicio a los demás.

Estar al servicio de los demás y no esperar nada a cambio es una virtud que distingue de sobremanera a los bomberos voluntarios. Es una espiral de valores que muchas veces viene impresa en las personas pero que se terminan de moldear en las formaciones y preparaciones para ser parte de esta carrera de alto contenido humanitario. Los bomberos viven y respiran servicio y es así que gran parte de sus vidas transcurre en los cuarteles y su descendencia hereda esa dedicación y vocación.

Aarón Luengo tiene 4 años y al igual que otros hijos de los bomberos de esta comarca turística sigue la tradición familiar. Ellos prácticamente han nacido y se han criado dentro del cuartel en medio de las autobombas, las mangueras de incendio y el constante sonido de las sirenas. Ya son parte de la institución y heredarán el legado de sus padres cuando la mayoría de edad los alcance.

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“Tenemos la suerte de que la mayoría de los bomberos tiene a su familia dentro del cuartel. Nuestros hijos desde muy chiquitos están en el cuartel. Mi hijo Aarón es uno de esos bomberitos y siempre anda con su traje de bombero. El ya tiene su equipo y en muchas actividades de bomberos, siempre que se pueda y no represente peligro, ellos aportan su presencia y colaboración”, contó Jorge Luengo, sargento de bomberos del cuartel de Pehuenia.

AARON (5).JPG

Agregó que “siento mucho orgullo de pertenecer a esta institución de mi pueblo y más orgullo todavía que mi hijo tan pequeño también sea parte del cuartel. Son nuestro futuro y apostamos a que ellos tengan la mejor preparación y la mejor educación en valores”.

Siempre al servicio comunitario

Luengo contó que el cuartel de bomberos de Villa Pehuenia Moquehue tiene unos 15 años de actividad y desde su creación siempre han estado al servicio de la comunidad y han mantenido una sólida relación de hermandad y camaradería con los vecinos.

“Hace 10 años formamos parte de la tradición comunitaria y turística que es la paella gigante. Colaboramos y trabajamos en forma conjunta con el Club Social y Deportivo de la localidad en la elaboración de este plato que jerarquiza la gastronomía local”.

Y es justamente el último Viernes Santo cuando Aarón y los otros hijos de bomberos también estuvieron colaborando en los trabajos de la paella. Al niño se lo pudo ver utilizando la espátula gigante revolviendo los ingredientes en el disco. A todos les llamó la atención y los emocionó la actitud del pequeño bombero que con seriedad y responsabilidad cumplía el rol que le había sido confiado.

Más tarde en un descanso también Aarón se dio el gusto de probar la paella en un rincón de una de las mesas que eran utilizadas por sus compañeros para despachar las porciones que habían sido adquiridas.

AARÓN Y LA TRADICIÓN FAMILIAR DE LOS BOMBEROS DE VILLA PEHUENIA MOQUEHUE AARON (2).JPG

Un compromiso que se cumple

“La paella es algo que año tras año la esperamos con muchas ansias. Uno puede tener muchos compromisos, pero sabe que ese día no se puede faltar porque cada uno ya tiene su granito de arena para aportar. Tanto como el que hace el fuego, el que trae la leña, el que ayuda a cortar las verduras y los mariscos, a lavar el disco para hacer el plato. Cada uno tiene su función y todos venimos a cumplir con lo mejor la parte que nos toca. Es algo especial y muy lindo”, precisó Luengo.

Respecto a los beneficios que implica la participación en este evento turístico, Luengo apuntó que “es una ayuda económica muy importante para nuestra institución: para garantizar su equipamiento y su funcionamiento. Es un compromiso que tenemos todos los años para venir a colaborar y participar y sobre todo ayudar para que todo salga perfecto como tiene que salir. Tanto nosotros como el club deportivo agradecemos la confianza y el apoyo de todos, vecinos y turistas”.

El camino de los padres

El sargento de bomberos se le hinchó el pecho de orgullo al hablar de los pequeños miembros de la unidad. “La edad de “Luchi”, la bombera más chica es de 3 años y la de mi hijo Aarón es de cuatro años. Son nuestros bomberos más chicos y los mayores tienen entre 14 y 16 años. Ya algunos están en condiciones de ingresar como aspirantes al cuerpo activo. En total son 10 y todos han manifestado su interés y sus ganas en querer ser bomberos y honrar la vocación y el legado de sus padres”, dijo Luengo.

CUARTEL BOMBEROS PEHUENIA.JPG

Por último señaló que “así como Luchi y Aarón, hay otros hijos de bomberos que están dentro de nuestra institución y que también quieren seguir su carrera como bomberos: Nahiara, Nahuel y Tato, el hijo del jefe del cuerpo activo. Varios de nuestros hijos están en nuestra institución y serán nuestros ilustres herederos”.

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