El clima en Neuquén

icon
11° Temp
77% Hum
La Mañana tareas

Afirman que las tareas domésticas ayudan al envejecimiento saludable

Según una investigación, estas actividades protegen a los adultos de caídas y estimula las funciones cognitivas.

Hacer la cama, lavar los platos, limpiar baños, lavar ropa, ordenar, cocinar y planchar puede traer sus beneficios. Así lo sostiene una investigación publicada en la revista BMJ Open, que relaciona las tareas del hogar con una memoria más nítida y una mejor protección contra caídas en los adultos mayores.

Este estudio se basa en las tareas hogareñas y aclara que los beneficios son independientes de otras actividades físicas recreativas y laborales regulares, y de los desplazamientos activos. La actividad física regular es buena para mantener una salud física y mental óptima. Y entre los adultos mayores, frena los riesgos de enfermedades a largo plazo, caídas, inmovilidad, dependencia y muerte. Ya en 2016 la actividad física estaba muy por debajo de los niveles semanales recomendados, con personas de países de altos ingresos con más del doble de probabilidades de ser adictos a la TV que los de países de bajos ingresos.

Te puede interesar...

Dado que implican actividad física y son un indicador de la capacidad para vivir de forma independiente, los investigadores querían explorar si hacer las tareas del hogar podría contribuir a un envejecimiento saludable y aumentar la capacidad física y mental entre los adultos mayores en un país rico. Por eso, incluyeron a 489 adultos seleccionados al azar, de entre 21 y 90 años, con menos de 5 afecciones subyacentes y sin problemas cognitivos. Todos vivían de forma independiente en una ciudad residencial de Singapur y podían realizar las tareas diarias.

P18-F02-CYV(SCE_ID=566405).jpg

Los participantes de este estudio observacional (no puede establecer relaciones de causa-efecto) se dividieron en dos grupos de edad: 21-64 años (edad promedio, 44), clasificados como "más jóvenes"; y 65-90 años (edad promedio 75), clasificados como "mayores". Para evaluar la capacidad física, se utilizaron la velocidad al caminar y al pararse de una silla, como un indicativo de la fuerza de las piernas y el riesgo de caídas. También se utilizaron pruebas validadas para comprobar la agilidad mental (memoria corta y retardada, capacidad visoespacial, lenguaje y capacidad de atención) y factores fisiológicos relacionados con las caídas.

Además, se les preguntó a los participantes sobre la intensidad y la frecuencia de las tareas domésticas que hacían con regularidad, así como si realizaban otros tipos de actividad física. Las tareas domésticas ligeras incluían lavar, sacar el polvo, hacer la cama, tender la ropa, planchar, ordenar y cocinar. En cambio, entre las pesadas estaban limpiar ventanas, cambiar la cama, pasar la aspiradora, lavar el piso y actividades como pintar / decorar. La intensidad del trabajo doméstico se midió en el equivalente metabólico de la tarea (MET). Estos son aproximadamente equivalentes a la cantidad de energía (calorías) gastada por minuto de actividad física. A las tareas domésticas ligeras se les asignó un MET de 2,5; a las tareas domésticas pesadas se les asignó un MET de 4.

Solo alrededor de un tercio de los del grupo más joven y solo alrededor de la mitad de los del grupo de mayor edad, cumplieron con la cuota de actividad física recomendada solamente con la actividad física recreativa. Sin embargo, casi dos tercios (61%, 152 menores; y 66%, 159 mayores) cumplieron este objetivo exclusivamente a través de las tareas del hogar. Después de ajustar para otros tipos de actividad física regular, los resultados mostraron que las tareas del hogar se asociaron con habilidades mentales más agudas y una mejor capacidad física solamente entre el grupo de mayor edad.

Lo más leído