Alejandra, la taxista de los perros neuquinos

Ofrece su camioneta para el traslado de los animales.

SOFÍA SANDOVAL
ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Cuando termina una extenuante jornada laboral de 12 horas y estaciona la camioneta en su casa, Alejandra sonríe con un cansancio imperceptible que se diluye por la satisfacción de haber cumplido un sueño. Es que, tras años de realizar otras labores, la mujer logró el cometido de trabajar en contacto permanente con perros a través de un taxi para mascotas, un novedoso servicio que funciona hace unos meses a jornada completa.

A partir de su amor por los perros, Alejandra combinaba su trabajo en una empresa de insumos petroleros con colaboraciones frecuentes en asociaciones protectoras de animales. Además de visitar la Dirección de Zoonosis de la Municipalidad para alimentar a los animales, se compró una camioneta y comenzó un emprendimiento paralelo para trasladar mascotas.

Si bien la actividad no está regulada por la Municipalidad, la mujer dispone de un baúl amplio con un canil de las características que exigen para los traslados aéreos y se encarga de desinfectar el vehículo para que los animales no se contagien enfermedades. También se inscribió como monotributista para facturar el servicio, con un precio acordado con el cliente según la distancia y las características del viaje.

El mascotaxi es el servicio ideal para las personas que no cuentan con un vehículo propio y deben recorrer grandes distancias, ya que una ordenanza prohíbe que los taxis comunes trasladen animales. “También me lo pide mucha gente que tiene auto y no lo quiere ensuciar”, explicó Alejandra, y agregó que su vehículo ofrece mejores condiciones de seguridad, ya que la mayoría de los dueños no posee un cinturón canino.

Servicio La camioneta dispone de un baúl amplio con un canil que exigen para los traslados aéreos.

Aunque ha llevado gatos y hasta conejos, los perros son los principales clientes y sus dueños solicitan el traslado para ir a la veterinaria, la peluquería, la guardería o Zoonosis para castraciones. “Cuando se podía ir con perros al río, se subía toda la familia con la mascota y la conservadora”, relató la mujer.

Para Alejandra es imposible no encariñarse con los perros que traslada y que cuida como si fueran propios. Por eso, cinco de los once canes que tiene en su casa fueron a partir de rescates solicitados en el Mascotaxi Gaia. “Me pedían que buscara un perrito atropellado y como ellos no lo podían cuidar, me lo quedaba yo”, explicó.

Cuando uno ama tanto a los animales puede sentir el sabor agridulce de trasladarlos. Alejandra fue testigo de la mirada agónica de algún perro enfermo en su último viaje al veterinario y también de reencuentros entre dueños desesperados y mascotas perdidas, o rescates exitosos que llegaron en su camioneta a un hogar lleno de amor para brindarles.

Si bien es difícil vivir de este tipo de negocios y Alejandra debe hacer sacrificios para mantenerse, prefirió no cobrar facturas muy abultadas por los traslados. Su único fin es que los perros lleguen a su destino sanos y salvos o que no se pierdan un baño o una consulta veterinaria. Su amor por los animales siempre puede un poco más.

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