Analgésicos sin control, un riesgo para el corazón
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) constituyen un grupo heterogéneo de fármacos normalmente empleados en el tratamiento de la inflamación y del dolor, y algunos de ellos están entre los medicamentos más utilizados en el mundo dado que se pueden conseguir sin receta; pero cuidado, que su compra sea “sencilla” no significa que sean inocuos. No sólo porque puedan ocasionar problemas digestivos, algunos graves como hemorragias estomacales e intestinales (por eso se recomienda tomar también un protector gástrico), sino que cada vez hay más evidencias de que potencian un riesgo cardiovascular. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Gentofte de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) alerta que el uso de estos antiinflamatorios aumenta las posibilidades de sufrir un episodio de muerte súbita.
Como explica Gunnar H. Gislason, director de esta investigación, “al permitirse que sean obtenidos sin prescripción médica y, en muchos casos, sin ninguna restricción o aviso, se envía el mensaje a la población de que son seguros. Sin embargo, estos fármacos se asocian a un incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular, lo que es realmente preocupante dado que se trata de medicamentos ampliamente utilizados”.
Los episodios de muerte súbita constituyen cerca del 50% de los fallecimientos asociados a la enfermedad cardiovascular. Y para evaluar la posible asociación entre los AINE y estos episodios, los autores analizaron los historiales médicos de los 28.947 pacientes que habían sufrido un episodio de muerte súbita durante su estancia en un hospital danés entre los años 2001 y 2010.
Los especialistas compararon el consumo de los antiinflamatorios por cada paciente en dos momentos diferentes: durante los 30 días previos a sufrir el episodio de muerte súbita, y durante otros 30 días en los que finalmente no se padeció el episodio –periodo ‘control’–. Así, y en función de que se hubiera o no tomado el AINE y en qué cantidad, se podía comparar si el fármaco había tenido algo que ver con el paro cardiorrespiratorio.
¿Cuáles fueron los AINE evaluados en el estudio? Pues tres de los denominados ‘no selectivos’ –diclofenac, ibuprofeno y naproxeno– y dos inhibidores selectivos de la COX-2 –celecoxib y rofecoxib. Los resultados mostraron que 3376 de los participantes habían sido tratados con AINE durante los 30 días previos al episodio de muerte súbita, principalmente con ibuprofeno –en hasta un 51% de los casos– y con diclofenac, en el 22% de las situaciones. Los resultados mostraron que la administración de los medicamentos se asoció con un incremento del 31% en el riesgo de sufrir una paro cardiorrespiratoria.
Concretamente, el riesgo fue hasta un 51% mayor con diclofenac y un 31% con ibuprofeno. Por el contrario, no se observó ninguna asociación en el caso de naproxeno, celecoxib y rofecoxib, muy probablemente por el limitado número de episodios de muerte súbita registrados. Como indica Gunnar Gislason, “nuestros hallazgos son un fuerte recordatorio de que los antiinflamatorios no esteroides no son inocuos. El diclofenac y el ibuprofeno, los dos más utilizados, se asocian con un riesgo significativamente mayor de muerte súbita”.
La conclusión es que estos medicamentos deben ser utilizados con precaución e indicación médica, y evitados por los pacientes con riesgos cardiovasculares.
Recomendación
Cuanto menos se consuma, mejor
El doctor Gislason, autor de la investigación, dice que estos medicamentos no deberían ser de venta libre y que, en el caso del ibuprofeno, la dosis diaria no debería superar los 1200 mg. Con el diclofenac, fue mucho más contundente en su mirada: “Es el antiinflamatorio asociado a un mayor riesgo y debería ser evitado no sólo por los pacientes con enfermedad cardiovascular, sino también por la población general”.
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