Añelo no tiene la vaca atada

Las visitas de funcionarios nacionales a Vaca Muerta le dejan un gusto amargo a Darío Díaz, intendente de Añelo, que una vez más vuelve a quedar en primer plano, expuesto y bastante solo. Es lo que se entiende de sus pedidos de ¿auxilio?, que suelen preceder a la andanada de elogios a esa formidable joya que cruza buena parte de la provincia, la formación de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta.

“El peligro más grande que tiene Vaca Muerta para desarrollarse es social”, dijo ayer el intendente en una nota con LU5. Se refería a lo siguiente: los miles de millones de dólares que pasan por el pueblo, en caños, en equipos rumbo a los yacimientos, todavía no tienen el impacto que deberían tener en obras y beneficios para un lugar que pasó de ser un punto perdido en el mapa a tener una ubicación estratégica como pocos en el país.

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Al menos hasta el mes pasado, la ciudad, ubicada a unos 80 kilómetros de la capital provincial, recibía una familia por día. Muchas sueñan con encontrar allí las oportunidades que se les negaron en sus destinos de origen.

Muchos, también, quedan en una profunda intemperie. Se chocan con la realidad de la falta de calificación para acceder a un trabajo y se enteran de que el sueño petrolero también tiene sus tiempos y límites.

Así, proliferan terrenos tomados y carencias de todo tipo y tenor. “Necesitamos más acompañamiento del gobierno nacional. No sólo un título en el diario”, pidió auxilio Díaz, que lo explica con sencillez y claridad: “Imagínese, con los anuncios de que se van a generar tantos puestos de trabajo y tantos miles de millones de dólares en inversión, la gente escucha las noticias, y ya casi que no falta nada para que empiecen a llegar a estos lugares”.

El intendente de Añelo está desbordado. Otra vez pidió ayuda para poder dar respuestas a las familias que llegan.

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