El clima en Neuquén

icon
26° Temp
19% Hum
La Mañana La Sirena

Artistas hicieron del barrio La Sirena una galería de arte

Matías y Natalí son dos artistas que entusiasmaron a los vecinos con su proyecto. Las rampas, los postes y hasta las fachadas de las casas son su lienzo.

En un rincón de La Sirena, al dar vuelta en la esquina, uno se puede encontrar con un pulpo gigante, una bailarina de ballet o un astronauta en gravedad cero. Asoman por los zaguanes, se escurren desde las cocheras e invaden de color los postes de luz, los kioscos y hasta las rampas de las veredas. Las impactantes imágenes forman parte de un proyecto de dos artistas neuquinos, Matías Mansilla y Natalí Perez, que buscan trasformar el barrio en un lienzo y que cada cuadra lleve la impronta de un pintor distinto.

Matías es un tallerista de dibujo y pintura que vive en La Sirena desde hace años. En los primeros meses de pandemia, después de semanas interminables en las que sólo se hablaba de COVID, sintió la necesidad de cortar la monotonía del confinamiento. Lo habló con Natalí, una artista amiga que se dedicaba al modelado en arcilla, y se les ocurrió salir por las calles del barrio a pintar “algo chico” donde encontraran un espacio libre.

“Eso se volvió cada vez más grande y explotó: los vecinos se sumaron, tuvimos el apoyo de la comisión barrial y nos empezó a salir mucho trabajo como muralistas también en otros lugares de la ciudad; es increíble porque no lo planeamos mucho, fue fluyendo y se convirtió en una descarga emocional para todos en esta pospandemia”, relató Matías.

Contó que, desde un primer momento, “los vecinos se re coparon, nos regalaron los frentes de sus casas y nos dieron la libertad de hacer lo que quisiéramos, así que a uno le hicimos todo como una fauna marina y así fue naciendo el proyecto". Del mismo modo, sin planearlo, nació el nombre de su propuesta: "Mi Barrio como Lienzo”.

IMG-20210525-WA0027.jpg

Arrancaron por la esquina de Luis Beltrán y Petróleo y ya tienen permiso para “muralear” la manzana completa. En cada cuadra, las figuras fluyen del pincel sin demasiado boceto. Sólo dos conceptos se repiten: las galaxias y las rupturas, marcas que identifican el trabajo del dúo de artistas.

Matías firma como “Matem”, un acrónimo de su primer y segundo nombre, mientras que Natalí es “Natty”. Entre ambos, formaron el grupo “Alternxs”. Por el gran impacto de la transformación que iniciaron en La Sirena, hoy los contratan para pintar casas particulares y edificios públicos. Lo que empezaron a pulmón, con plata de su bolsillo, les abrió las puertas para una carrera como muralistas.

A veces, están tan inmersos en la obra que la pared que les sirve de lienzo queda chica. Entonces, llega el momento de hablar con el dueño de casa para que les ceda una parte del portón o la vereda. Para su sorpresa, prácticamente todos responden que sí y hasta están los que les acercan una taza de café o una colaboración para que sigan con su tarea de transformar el barrio.

“Nuestra obra es como un regalo, una devolución por lo que se generó y además porque estamos cerca de la Escuela de Bellas Artes y queremos que se genere y se active esa creatividad en las calles”, explicó Matías.

Indicó que, en estos meses, pintaron dos caras de la manzana, “también hicimos como una entrada a la plaza y queremos generar toda la vuelta y ahí abrir el juego para que diseñe otro”.

Imaginan que, para cuando el proyecto esté listo, La Sirena tendrá un paseo distinto, el barrio hecho arte, tal como ocurre con el tradicional Caminito porteño.

Matías señaló que se puede considerar esta propuesta también como un museo a cielo abierto “porque, como hay pinturas que entran por las casas, se genera como un camino sectorizado donde cada cuadra te va a mostrar a un artista diferente”.

Embed

-> El universo se rompe

Las primeras imágenes de la galería abierta de La Sirena salieron de antiguos cuadros en bastidor de Matem, que ahora están magnificados y distribuidos en soportes poco habituales como las baldosas, ladrillos y madera. Aunque hay desde animales acuáticos a astronautas, siempre se repite el fondo de galaxias con líneas y siluetas que estallan en fragmentos.

El artista comentó que incluyen ambos elementos en todas las obras porque les interesa transmitir la idea “de que hay una ruptura en cada estructura que nos rodea” y es como una segunda firma de los autores, un guiño cómplice con el espectador más allá de lo figurativo.

Comentó con orgullo que, gracias al impacto de la propuesta en La Sirena, “pintamos con Natty hace poco una guardería en San Lorenzo, por medio de la comisión vecinal, y me escribía todo el mundo preguntando si era nuestra esa obra, porque reconocían el estilo”.

Agregó que su idea también llamó la atención de otros artistas urbanos “y trabajamos recientemente con Ema Gutiérrez, de quien éramos como fanáticos y nos pone contentos, porque forma parte de lo que queremos lograr de impulsar un trabajo colectivo, que nos reúna”.

Antes de esta iniciativa, Matías sólo se dedicaba a las pinturas de formato pequeño, pensadas para el interior de una casa. Remarcó que La Sirena cambió todo "y no hay vuelta atrás; por eso, con Natalí decimos que las calles se convirtieron para nosotros en un bastidor de cemento”.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas