No sé si es suerte o desgracia estar al tanto de algunos delitos que ocurren en la provincia. Si bien Neuquén no es el conurbano bonaerense ni Santa Fe, las cosas se están poniendo ásperas en materia de seguridad. Por suerte viene el frío, que estadísticamente baja el delito aunque todo puede fallar más en Argentina.
En la zona del autódromo de Centenario, el fin de semana, un delincuente de unos 25 años se cruzó en la vida de Gino “el Áspero” Godoy, un boxeador neuquino que se está preparando para subir al ring en busca de otro título internacional. Por este motivo, Godoy se prepara a los Rocky, corriendo por las bardas y dejando atrás las cintas de los gimnasios.
Con un arma en la mano y de un matorral surgió la figura amenazante del ladrón que le quiso robar el celular al boxeador que le advirtió que no tenía, pero sí tenía un reloj. “Le dije tomátelas y cuando quise seguir corriendo me agarró el brazo izquierdo. Me dejó la derecha libre y no lo pensé, lo terminé dejando despatarrado”, contó el Áspero a LMN que bien ganado tiene su apodo.
El final de la historia es festejado por muchos que sufren día a día el impacto de la delincuencia. Pero no todos son el Áspero, un tipo ágil, de piernas rápidas y reflejos espectaculares que puede sacar un certero golpe en una milésima de segundo.
Godoy tiene ese ejercicio de estar contra las cuerdas y poder leer el momento de aguantar hasta que se abre la ventana para contragolpear. Pero la mayoría de los ciudadanos de a pie debemos entender que una resistencia a un robo puede transformarse en una historia que cuenten otros.
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