Ayudan a un viejito que vive aislado en la montaña

Desde hace años, un grupo de amigos de Junín de los Andes le lleva comida. Van todos los meses.

AILIN TREPIANA
trepianaa@lmneuquen.com.ar

JUNíN DE LOS ANDES
Es una historia con la que se podría hacer una película y una imagen que se repite todos los meses y año tras año. Un grupo de personas se moviliza por la solidaridad y las ganas de ayudar a Faustino Flores, un hombre de 73 años que vive prácticamente aislado en una pequeña vivienda ubicada a 15 kilómetros de Nahuel Mapi, un aislado paraje cordillerano.

Silenciosos y casi invisibles, Walter Méndez y Mario Merino tienen en el lugar asistencia perfecta. Desde hace años, religiosamente cada 20 o 25 días, le piden ayuda a alguien más y en conjunto van en vehículo desde Junín de los Andes hasta el paraje, casi llegando a Aluminé. Desde allí, caminan 15 kilómetros hacia adentro repletos de mercadería, hasta la cabaña de Faustino. Ambos trabajan en el hospital de Junín, Mario es enfermero y Walter, chofer.

La última vez que visitaron al jubilado, hace unos diez días, fueron acompañados por un ex policía y un militar. Aquel día, el camino fue más arduo por la enorme cantidad de nieve acumulada que había en la zona cordillerana. Tardaron cinco horas y media y tuvieron que hacer el camino con raquetas para nieve.

Mario cuenta que los dos hermanos de Faustino murieron congelados en ese lugar, y un tiempo después también falleció su hermana, quien más cuidaba de él. “Él no quiere irse del lugar, quiere estar con sus perros”, agrega.

Está totalmente alejado de la urbe, por lo que ni baja al pueblo para cobrar una pensión mínima. Prefiere esperar la llegada de sus amigos de Junín y seguir alimentando su alma de esa forma.

CIFRA
30 kilómetros, entre ida y vuelta, es el trayecto.
Walter y Mario recorren esa distancia para llevarle la comida a Faustino. En el caso de Mario, hace 25 años que lo conoce.

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