Bares al aire libre, la nueva moda que instaló la pandemia
En Cipolletti surgieron varias alternativas para juntarse con amigos en un bar, cumplir con los protocolos sanitarios y disfrutar de una cerveza artesanal. Los bares a cielo abierto están copando la escena gastronómica local y cada noche convocan a cientos de jóvenes a los predios ubicados en la zona de chacras.
Se trata de salones de eventos y emprendedores que desde marzo pasado estaban sin poder trabajar producto de las restricciones por la pandemia de Covid-19. Pero con la llegada de las vacaciones de verano y el intenso calor, una nueva alternativa nació en Cipolletti y ya se convirtió en todo un éxito. Son los famosos bares que están al aire libre, con mesas a distancia y protocolos de seguridad que evitan el contacto y los contagios. Además de un lugar ambientado de forma atractiva, los organizadores ofrecen gastronomía gourmet, birra artesanal y espectáculos musicales. Afirman también que este tipo de eventos es la mejor forma para terminar con las fiestas clandestinas.
Nicolás y Lucas Sepúlveda son dos hermanos propietarios del salón La Nonnina ubicado en calle julio Salto al 500. La familia lleva 22 años en el rubro gastronómico y el 2020 fue su peor crisis. Los catering y eventos que solían dar vida al emprendimiento familiar cayeron en picada, y las pocas alternativas que quedaron como vender viandas o instalar un autocine, no dieron resultados. Pero desde el 19 de diciembre pasado todo cambió, cuando inauguraron “Patio La Chacra”, un bar abierto en el parque del salón. Los primeros días no tuvieron la respuesta esperada, pero sólo fue cuestión de tiempo para que se ponga de moda.
“La genta aún está con miedo de asistir a lugares cerrados, y estar al aire libre es lo que más atrae al público. Después de unas semanas de abrir, empezó a hacerse conocido el lugar y a llenarse. Tenemos una capacidad máxima de 100 personas en simultáneo por normativa municipal, pero hay recambio; sale un grupo y puede entrar otro. No es a lo que estamos acostumbrados, pero es la forma de empezar a trabajar y poder pagar los salarios de los empleados”, contó Nicolás en diálogo con LM Cipolletti.
El lugar funciona de miércoles a sábado de 19 a 1, y lo ideal es asistir con reserva previa.
La Chacra cuenta con un salón cerrado de 200 m², una galería techada de 100 m² y 2 hectáreas paralizadas con césped natural donde se encuentra instalado el mobiliario de estilo living. Tienen un escenario para los shows y se puede disfrutar de cerveza artesanal y comida como pizzas, hamburguesas y papas en sus diferentes variedades.
“Todas las mesas están separadas por tres metros y tienen una capacidad máxima de 10 personas. Los pedidos de comida se hacen por WhatsApp para evitar la circulación. En caso de mal clima, se puede acceder a la galería techada o al salón. Antes de ingresar se controla la temperatura y se sanitiza las manos, y si alguien se olvidó el barbijo le damos uno descartable. Está todo absolutamente controlado y verificado por las inspecciones que constantemente hace el Municipio”, relató el joven.
El ingreso es libre y gratuito y cuentan con estacionamiento privado.
“Los eventos que solíamos hacer antes eran de 10 mil personas, y ahora trabajamos con 100. No es lo que estamos acostumbrados, pero nos permite pagar las deudas y sueldos, y eso es muy importante en esta época. Además, propuestas como estas son la mejor forma de acabar con las fiestas clandestinas”, aseguró.
Tanto fue el éxito que los organizadores ya piensan en pedir autorización para que la gente pueda bailar en burbujas.
A pocos metros del ingreso a la Isla Jordán, también en el mes de diciembre, inauguró La Cancha Bar, otro establecimiento gastronómico a cielo abierto ambientado en medio de las canchas de fútbol del completo Zaita. El predio ofrece 5 mil metros cuadrados de parque y una ambientación que mezcla lo rústico con lo deportivo, lo rockero y lo electrónico. El protocolo utilizado es el mismo, con control de temperatura, alcohol en gel y capacidad reducida. Se puede elegir comida en alguno de los Food Trucks instalados en el predio, locales de cerveza y de coctelería. Además, la apuesta fuerte la hacen con los shows que se presentan en el escenario. Las primeras semanas tocaron reconocidos Dj´s y ahora llegó la hora del rock nacional con la presencia, por ejemplo, de Búho Rocino el baterista de Catupecu Machu.
El espíritu de La Cancha Bar, además de lo gastronómico, es concientizar en el cuidado de la ecología. Se abastecen de electricidad a través de paneles solares y reciclan todos los residuos que se producen. El predio abre sus puertas miércoles, viernes, sábado y domingo a partir de las 19:30 y el ingreso es por orden de llegada.
Feriame Point es otra de las puestas gastronómicas de Cipolletti al aire libre y la primera en inaugurar en la ciudad el pasado 17 de diciembre. Se ubica a la vera de la Ruta Nacional 151, en el kilómetro 2, justo frente del tanque de agua de la planta potabilizadora del DPA. Allí funciona un espacio denominado multieventos que meses atrás era un campus educativo. Tres amigos cipoleños se juntaron e idearon el emprendiemitno cultural para poder disfrutar de una salida con amigos con todos los protocolos de seguridad.
La idea fue de Sebastián Rimmele, Santiago Debiaggi y Pedro Mandalari, dos ingenieros industriales y un arquitecto. Vivían en Córdoba y Buenos Aires, pero regresaron a Cipolletti producto de la pandemia. Allí diseñaron el establecimiento que actualmente cuenta con un total de 45 mesas en 1200 m² con tres puestos gastronómicos de estilo gourmet, una barra de tragos, un puesto de vinos de la bodega Familia Schroeder y uno de cerveza artesanal de la mano de Nihilista. Se permiten grupos de hasta cuatro personas no convivientes por mesa, o seis si son convivientes.
"La idea es contar con un lugar seguro, donde se cumplan las normas, por eso no se permite bailar ni juntar mesas, para evitar aglomeraciones. Promovemos el cuidado al prójimo y evitamos el contacto social, por eso nos visitan muchas familias. Pese a que el predio no es viable económicamente para nosotros, lo pensamos como modelo de negocio para los emprendedores que tienen sus puestos, y que las familias puedan disfrutar después de tanto tiempo de encierro", contó Sebastián en diálogo con LM Cipolletti.
El lugar simula una gran feria. Allí se pueden encontrar emprendedores gastronómicos de bebidas y comidas, espectáculos musicales todas las noches, sumado a una gran difusión de campañas de reciclado. Lo llaman Punto Verde y allí se concientiza a las personas sobre el cuidado del medioambiente. También realizan capacitaciones en reducción de residuos para su transformación en materiales reutilizables.
Allí, en ese “point” tienen un recolector provisto por la Dirección Municipal de Medioambiente donde se reciben papeles, tapitas de botellas, cartón, botellas plásticas, latas de aluminio, llaves de bronce, artefactos electrónicos en desuso y hasta placas radiográficas. Según explicaron, todo ese material, una vez que está separado, se recicla y reutiliza, evitando que se transforme en basura. La feria no utiliza ningún material descartable para no generar residuos, todos los utensilios son reutilizables.
También llevan adelante campañas solidarias como colecta de alimentos, destinada a comedores y merenderos de la ciudad. La entrada al predio es un alimento no perecedero o su equivalente en dinero. El trabajo se realiza en conjunto con la fundación cipoleña Potenciar.
"El lugar es un espacio rico culturalmente que hoy no existe en la región. Acá se presentan todas las noches artistas nuevos; DJ´s, cantantes, bandas, entre otros. Es un lugar multieventos porque la idea a futuro es diversificar las propuestas como por ejemplo exposiciones de autos antiguos, entre otros. También se puede alquilar por terceros para otras propuestas", indicó Sebastián.
El predio abre sus puertas miércoles, sábados y domingos a partir de las 19 y las reservas se hacen a través de internet, para asegurar que la mesa esté disponible al llegar.
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