Un bebé de 8 meses tiene un hundimiento de cráneo de un milímetro tras caerse desde un cambiador de un metro de altura en un jardín maternal. Su mamá está muy preocupada y no sabe cómo seguirá con la institución luego de este “descuido”.
Tamara Ceballos lleva a su hijo Noah al Jardín Maternal Sonrisas que recibe a los hijos de los empleados del instituto de Seguridad Social de Neuquén (ISSN). El jueves pasado recibió el llamado de la directora que le decía que su niño había tenido un accidente.
La mujer llegó en pocos minutos a la institución de Pasaje del Sol al 800, incluso antes de que llegue la ambulancia. En ese momento no hubo tiempo para explicaciones. Según contó al bebé lo trasladaron de urgencia a la Clínica San Lucas. Allí le hicieron una radiografía donde salía la fractura, que luego corroboraron con una tomografía computada.
El pequeño tiene una fractura arriba de la nuca, producto de su caída de espaldas desde un cambiador que Tamara calcula tendrá al menos un metro de alto. “Cuando llegué a la guardería mi hijo estaba llorando, y me dijeron que se había puesto pálido y sus labios violetas, aunque no había perdido el conocimiento”, recordó aún angustiada la mamá.
Noah estuvo dos días en terapia intermedia en observación y después pasó sala común hasta hoy. Luego de que recibieron el resultado final de la tomografía computada le dieron el alta, pero con total recaudos ya que no se puede volver a golpear.
“El pediatra me recomendó que tengo que comprarle un casquito. Tiene una fractura, pero no se puede golpear, ni nada, porque puede ser peor”, detalló Tamara en diálogo con LMN. Además contó que cuando apoya en la almohada a su hijo, llora.
Según le explicaron los médicos a la familia del bebé este tipo de fractura debería sellar en un mes, pero como en este caso “tiene un hundimiento de 1 milímetro va a demorar de dos a tres años”.
“Fue un descuido de ellos que no puede pasar. Para semejante golpe que tiene, seguro lo dejaron solo”, consideró Tamara.
Desde el jardín maternal del ISSN llamaron este lunes a la mamá y le pidieron que se acerque para charlar de la situación personalmente, pero aún no pudo ir.
“En ese momento nadie me explicó cómo fue la caída. Hoy me llamó la seño a la que se le cayó que no es la de él, sino que era de otro grupo, pero aún no puedo entender tanto descuido”, concluyó la mujer, quien aseguró que tanto ella como su marido trabajan y que ahora no sabe cómo va seguir ya que “no confía en nadie”.
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