El presidente electo Jair Bolsonaro tomó una polémica decisión: para ocupar el Ministerio de Educación eligió al colombiano Ricardo Vélez Rodríguez, quien fue indicado para el puesto por el amigo personal del futuro mandatario Olavo de Carvalho. Es el mismo ensayista autodidacta que promovió el nombramiento del próximo canciller, el embajador Ernesto Araújo.
La designación del colombiano creó conmoción en medios educativos y académicos de Brasil, un país que cuenta con una larga tradición de especialistas, entre ellos el célebre Paulo Freire. Entre otras cosas, porque el designado reivindicó explícitamente el golpe de Estado de 1964. También es un pro monárquico.
El futuro ministro proclama la “necesidad” de refundar el ministerio que le tocó en suerte y que “padece” una estructura destinada a “desmontar los valores tradicionales de nuestra sociedad”. Y añade que son los valores de “la familia, la religión, la ciudadanía, en suma: el patriotismo”.
--> Provoca rechazo
En una columna titulada “Un Ayatollah asume la educación en Brasil”, el reconocido editorialista de Folha de Sao Paulo, Clovis Rossi, subraya que la decisión “tiene todo el olor de la policía moral adoptada en Irán”.
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