Boquitas pintadas y subidas de tono: una historia de seducción

El labial cumplió cien años: una poderosa arma cargada de erotismo y liberación de las mujeres de todos los tiempos.

El labial rojo ha estado relacionado desde su creación, hace cien años, con la sensualidad, la pasión, la libertad e incluso la lucha ideológica. Y esos significados tan diversos no son gratuitos. “Desde las primeras civilizaciones, el color rojo se asocia con la fertilidad femenina y su poder de atracción y seducción”, explica la asesora de imagen Carolina Vieira.

Eso parecía intuirlo la antigua mujer egipcia, que utilizaba pigmentos de este color en labios y mejillas. No fue la única ni la primera. Los sumerios, griegos y romanos con este sugestivo color decoraban su rostro. Se dice que 5000 años antes de Cristo, en la Mesopotamia, las mujeres ya acostumbraban pintarse la boca. La costumbre se mantiene hasta hoy, cuando uno de los imprescindibles en el arsenal de belleza es un labial, y si es rojo, mejor.

Este es el rey de la seducción porque “se sigue vinculando a la sangre, al amor, a las sensaciones primarias, a la fuerza, al fuego. Es el color que universalmente llama la atención de los hombres sobre lo femenino y lo pasional”, explica Vieira. Y eso lo sabían desde Cleopatra -que sacaba el codiciado tinte rojo de insectos, raíces y rocas- hasta las mujeres de comienzos del siglo XX en Norteamérica, deseosas de ejercer su derecho al voto, que para sentirse más empoderadas se pintaban la boca.

Esta, en apariencia una simple barra con pigmentos, ha desatado todo tipo de reacciones y, como al mejor de los terapeutas, se le atribuye bondades en la psiquis femenina: rebela, ayuda a vencer complejos y sube la autoestima. “El rojo no es indiferente a los seres humanos porque está conectado con los sentimientos y las pasiones. Se relaciona con el peligro, las guerras, la tauromaquia, los carros de carreras, lo prohibido y el pecado”, apunta Paola Jaramillo, de La Riviera.

Su significado ha cambiado de un grupo social a otro: mientras que ciertos sectores de la aristocracia lo usaban como elemento de estatus social, el Parlamento Británico, en 1770, llegó a considerarlo el cosmético de las prostitutas.

El labial rojo ha sido un poderoso símbolo de emancipación y de motivación laboral, por eso la misma Elizabeth Arden, famosa empresaria de la industria cosmética, creó el rojo Victoria y estimuló su uso entre enfermeras y marines (se entregaba como parte de la dotación) durante la II Guerra Mundial para bajar los niveles de tensión propios del conflicto.


Para llamar la atención
Es indiscutible el impacto visual que crea el labial rojo en la boca, una de las zonas de mayor atención del rostro, por eso es importante aprender a lucirlo. El rojo funciona en cualquier tono de piel “porque es una tonalidad neutra, fuerte e impactante, que se puede combinar con cualquier tipo de vestuario y en cualquier ocasión del día”, explican las especialistas. “Para las pieles blancas o frías, son los rojos azules o rojos rosados; mientras que para las pieles morenas o cálidas, son los rojos naranjas o rojos corales”, agregan.

Qué usar y cuándo
Si quiere llevar la boca roja durante el día, aplique rojo mate, que es más duradero. Y por la noche use un rojo con brillo. Los ojos deben maquillarse suavemente para no endurecer la expresión, y más si destaca los labios con este tono durante el día.

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