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La Mañana parkour

El neuquino que hace parkour y fue doble de riesgo en una serie de Disney

Luca Bracco contó cómo fue su evolución en el desarrollo de esta disciplina y el entusiasmo por desarrollar un encuentro que convocará a numerosos practicantes de la región.

Saltos, acrobacias, experimentación corporal, adrenalina, creatividad, pasión y confianza. Conocido desde hace tiempo como "el arte del desplazamiento", el parkour viene pisando fuerte en la Patagonia y el país de la mano de un nutrido número de jóvenes que -en solitario o en forma grupal- comenzaron a explorar el potencial de su destreza física en diálogo con los diferentes escenarios que ofrecen los entornos urbanos y naturales.

Un movimiento que crece día a día, pero que aún mantiene rasgos de cierta incipiencia, busca afianzarse con el compromiso y las iniciativas de quienes lo adoptaron como disciplina y que prometen propagarlo descubriendo y apropiándose de sus diversas facetas.

Desde San Carlos de Bariloche, Luca Bracco, un joven estudiante de Educación Física, sueña con alimentar el fenómeno con un encuentro regional en Neuquén, la provincia que lo vio nacer. Junto a Ary Quilci, un colega y amigo de Zapala, fantasea con la posibilidad de congregar en un festival a quienes abrazan la actividad para nutrirse de las diferentes experiencias, además de retroalimentarse y disfrutar de los sellos originales que suelen destacarse en las puestas en común.

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Tras definirse como un "curioso de la realidad corpórea", Luca contó que -como muchos otros practicantes- comenzó a hacer parkour sin saberlo, desde muy chico cuando jugaba con las posibilidades de movimiento tanto en una plaza como en otro escenario del Comodoro Rivadavia que marcó su infancia.

"En 2012 un amigo me comentó que lo que hacía era parkour y ahí tomé consciencia", comentó, para luego agregar que seis años más tarde, ya instalado en Cipolletti, decidió pasar del hobby al entrenamiento con un compromiso más sólido y frecuente. "A partir de ahí comencé a conocer más gente que hacía lo mismo. Hasta ese momento mi práctica había sido muy solitaria, quizás me juntaba con un amigo, quizás dos", recordó.

Energizado al compartir con otros "traceurs" y "traceuses", Luca se desafió desde lo atlético primero, y desde la docencia después. "Cuando empecé a estudiar Educación Física mi conexión con el parkour fue más por el lado de la pedagogía y la enseñanza", señaló antes de hablar de la huella que quiere dejar en otros al contagiar su entusiasmo por la actividad nacida a principios del siglo XX, como un plan de entrenamiento militar en Francia, para luego devenir en disciplina y deporte en la década del 80', con el impulso de un joven llamado David Belle.

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"Luego fue evolucionando y se convirtió también en una forma de expresión artística y corporal", agregó Luca. "El parkour es una desplazamiento acrobático en un entorno determinado, urbano o natural, que suele tener obstáculos, desniveles. Incluye saltar, escalar, rolar y acrobacias de alto esfuerzo o formas de moverse vinculadas a la lentitud, la fluidez y la eficiencia que no necesariamente son tan complejas en cuanto a fuerza y resistencia", describió.

"La idea es ver el espacio con otras posibilidades de movimiento que no son las cotidianas. Nosotros al ver una escalera no vemos ni a palos la posibilidad de subir caminando o trotando. Preferimos hacer un desplazamiento con movimientos similares a los monos, saltos que impliquen distancia y equilibrio, ni hablar si se puede reptar o trepar", sumó su amigo Ary.

"Me gusta pensar en un parkour integral. Para mi es una forma de enseñar y compartir, con ciertos valores y principios. Es un modo de descubrir el movimiento personal y de otras personas; un entrenamiento y también una manera de jugar, de ocio. Es escuela, deporte, competencia", enfatizó Luca.

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"Hasta el 2018 yo lo tomé como un entrenamiento para competir conmigo mismo. Ese año encaré el profesorado de educación física con otra mirada, con el objetivo de enseñar parkour para crear una comunidad", acotó, por su parte Ary, quien actualmente se dedica a desarrollar una incipiente escuela para chicos en Zapala, un desafío que busca inculcar valores y derribar algunos mitos en torno a la actividad.

"Hay una concepción de que el parkour es subir solo a un edificio. A veces se viralizan videos donde se pone el acento en los riesgos. Hay mucha desinformación y a veces se lo asocia a la delincuencia. Yo le doy clases a chicos de entre 10 y 15 años, en un gimnasio con colchonetas, en un espacio adecuado. En el parkour la caída va a estar, pero a medida de que uno tiene esa aceptación también aprende a caer y se autoregula", remarcó.

Entusiasmados por el Encuentro Nacional de Parkour que tuvo lugar hace unas semanas en Villa Adelina, Buenos Aires, Luca y Ary se propusieron empezar a mover hilos para organizar una RT en Neuquén que congregue a los practicantes de la región patagónica y de otras geografías.

"En 2014 se hizo un JAM que concentró gente de Bariloche, Junín de los Andes, Zapala, Roca, Catriel. Nos gustaría hacer un encuentro similar, conseguir un espacio para dormir, gestionar transporte o incluso hacerlo más rústico en comunidad", expresó Luca.

Parkour, la llave para ser doble de riesgo

A fines del año pasado, Luca debutó como doble de riesgo en una producción de Disney. Sin proponérselo, los caminos del parkour le abrieron la posibilidad de ser el protagonista de un día de filmación de Selenkay, una serie de televisión web de fantasía y suspenso adolescente que cuenta con las actuaciones de Gina Mastronicola, Manuel Ramos, Mónica Antonópulos y Carolina Kopelioff.

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"Fue una experiencia hermosa y una excelente escusa para hacer parkour en la naturaleza. Por lo general, yo no frecuentaba ese espacio. Fue un día de rodaje intenso y exigente porque había que repetir varias veces las tomas. En una de ellas yo tenía que descender por una pendiente, saltando un árbol y hacer un salto de dos o tres metros de altura, después. Eso requiere de mucha concentración para que salga todo bien y apenas terminaba jadeando, tenía que hacerlo de nuevo", contó.

"Trabajé con un equipo muy profesional y amable, todos disponibles explicarme lo que tenía que hacer, algo importante porque no estoy acostumbrado a manejarme en ese ámbito", valoró Luca.

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