Cáncer infantil: cada año hay 1300 casos nuevos
Con el objetivo de sensibilizar y concientizar, ayer se celebró el Día Internacional del Cáncer Infantil. Esta enfermedad altamente delicada y susceptible no tiene en los niños el carácter de “terminal” que sí adopta en muchos casos en la adultez. Es que “el cáncer en pediatría es curable”, aseguran los que saben. El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el cuidado integral mejoran las posibilidades de sobrevida de los pacientes.
El cáncer es una enfermedad con una incidencia muy baja en los niños. Según datos del Registro Oncopediátrico Argentino (ROHA), en la Argentina se diagnostican anualmente alrededor de 1300 casos en chicos y adolescentes de hasta 15 años, siendo los tipos más frecuentes las leucemias y los tumores cerebrales. El infantil engloba a un conjunto de enfermedades con características propias definidas, cada una con un nombre, un tratamiento y un pronóstico específicos. Tumores embrionarios como retinoblastoma, nefroblastoma, neuroblastoma o hepatoblastoma son formas de cáncer particulares del niño, mientras que, por el contrario, la mayoría de los cánceres del adulto no existen en pediatría.
Precisamente las leucemias, que representan el cáncer más frecuente en niños, tienen una sobrevida global superior al 60%. En tumores renales este índice supera el 70%, mientras que otros tumores como el retinoblastoma, considerado de mejor pronóstico, alcanzan el 90%. “El segundo tipo de cáncer en incidencia es el del sistema nervioso central”, contó el ex jefe de Oncología del Hospital Garrahan y actual director médico de la Fundación Pediátrica Argentina (Fupea), Marcelo Scopinaro.
Sobre las causas que pueden llevar a un niño a padecer alguna de estas enfermedades, el médico pediatra explicó: “No hay una causa precisa en el cáncer infantil. Los factores medioambientales, como pueden ser el tabaquismo en el adulto, en pediatría no existen. Se sabe que hay algún cambio genético en la célula tumoral, que no es muy conocido y termina desencadenando el cáncer”. Y el jefe del servicio de Hematología y Oncología del hospital, Pedro Zubizarreta, agregó: “Muchos de ellos tienen en común ser de origen embrionario, es decir, provienen de bases genéticas constitucionales, muchas de ellas no bien conocidas. Las enfermedades de los niños tienden a ser de instalación rápida y alta tasa de crecimiento, pero son al mismo tiempo más sensibles a los tratamientos”.
Además, Scopinaro destacó que así como en el adulto se promueven campañas de prevención, en pediatría la única prevención es el diagnóstico temprano de las enfermedades malignas.
EN EL PAÍS
El rol del Registro Oncopediátrico
El país cuenta con la información adecuada para el desarrollo de estrategias a largo plazo en el territorio nacional. La red del Registro Oncopediátrico Argentino (ROHA) está constituida por 91 fuentes que reportan y reúnen a la totalidad de los proveedores de salud en hematooncología infantil del país. La recopilación sistemática de datos de los pacientes, con sus detalles clínicos, filiatorios, anatomopatológicos de los tumores, permite conocer los datos de incidencia, supervivencia y realizar diversos análisis. Dicha información es útil para la definición de estrategias e intervenciones relativas al manejo de los niños con cáncer a nivel institucional, provincial y nacional. En la actualidad, su cobertura supera el 91% de los casos de niños y adolescentes con cáncer.
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