En este deambular por los testimonios de aquellos que escribieron la historia valletana, nos encontramos con una de las tantas familias que atesoran un bagaje increíble de fotografías. En este caso particular, la familia Malavé Bazzana asentó el precedente del trabajo fotográfico a partir de la década del ’40, si bien se pueden encontrar registros de otras casas de fotografía: Don Slusarenco abrió la Casa de Fotografía La Artística en la segunda cuadra de la calle San Martín, en la primera mitad del Siglo XX. luego se abrió Fotos Silvia, entre otros.
Don Amílcar Aldo Bazzana nació en Bahía Blanca el 27 de febrero de 1927, hijo de Hilario Antonio Bazzana y de Elvina Julia Torres, ambos fotógrafos.
Doña María Malavé nació en Chacayal, estancia de Junín de los Andes, el 6 de diciembre de 1925, hija de Antonio Malavé y Dominga Hernández. Don Antonio era capataz de Juan Sapag en Zapala.
Los Bazzana: su arribo a Neuquén
En la década del ‘40 don Hilario Bazzana y su esposa Julia llegaron desde Bahía Blanca con sus dos hijos, Rubén Antonio y Amílcar Aldo. Alquilaron una casa en calle Perito Moreno, a la familia Saggio.
Los bailes de estas épocas eran famosos: la pequeña población asistía a los clubes. En este caso el testigo del futuro matrimonio Bazzana fue el Club Pacífico: María vivía en Plottier y fue con toda su familia al baile celebrado para carnaval. Concurrieron disfrazados. María sacó a bailar a un hombre disfrazado de mujer (sin saber que sería su futuro marido). Bailaron juntos las seis noches de carnaval sin conocerse las caras, hasta que la última noche se sacaron las caretas en la vereda del club y por fin se conocieron.
También bailaron en El Chaval, negocio, confitería donde los músicos bailaban en la plazoleta de la Avenida Olascoaga. Cuando Bazzana citó a María por primera vez, esta no concurrió a la cita. Recién en marzo se reencontrarían en el Club Pacífico.
Durante los festejos del 25 de mayo las jóvenes de Plottier se trasladaron en el camión de Torrens a los bailes del citado club. Cuando llegaron estaba Bazzana sentado en una mesa con otro reconocido vecino, don Ferramola. Las chicas no tenían mesa y se sentaron con los señores, y bailaron toda la noche.
Se fue gestando la familia Bazzana-Malavé
Como don Amílcar era fotógrafo, concurría a Plottier para sacar fotos de carreras de caballos y todo era pretexto para poder verse. María tuvo a cargo a sus hermanos menores, Bazzana les sacaba fotos y luego las llevaba como una excusa para visitar la familia.
Amílcar cumplió con el servicio militar en el Regimiento 181 y cuando lo terminó se casó con María en febrero de 1949 en el Chateau Gris, antigua Casa de Gobierno del entonces territorio neuquino. Ella se vistió con trajes comprados en le recordada Tienda Buenos Aires.
Pasaron su noche de bodas en el Hotel Confluencia cuando era dueño don Canulo. Se fueron de viaje de bodas a Uruguay en una moto marca Norton. Estuvieron un mes paseando y visitando familiares.
De la unión de María y Amílcar nacieron tres hijos: María Elvina, Perica, casada con Pedro Galic, con el que tuvo dos hijos, Gabriela y Aldo. Ellos, a su vez, les dieron cuatro nietos: Silvana, Lucas, Emiliano y Ezequiel. Por su parte, Amílcar le dio tres nietos: Nicolás, Leonardo y Rubén. Finalmente, Mónica, casada con Hugo Ferreira, le dio a Matías, Paula y Julieta. Al momento de la entrevista-hace años- varios bisnietos y tataranieto completaban la familia.
La actividad comercial
Primero tuvieron un negocio en Perito Moreno al 300, llamado Foto Bazzana: allí nacieron los dos hijos mayores del matrimonio. Luego el negocio se trasladó a la calle Independencia casi esquina Santa Fe, propiedad de los padres de Amílcar.
Después vivieron seis años en San Martín de los Andes. Allí, Amílcar trabajó de policía, era oficial escribiente, y dio clases en la Escuela de Policía. En 1958, María y Amílcar abrieron la casa de fotografía en ese lugar en la calle Rudecindo Roca. En esta zona pescaban en el Chimehuín, en el Lolog; allí, Amílcar construyó lanchas.
Cuando la familia regresó a Neuquén compró un inmueble en la intersección de Montevideo y Chubut.
Amílcar falleció en 1981, pero su esposa doña María continuó con la actividad fotográfica en la calle Corrientes 247: el negocio, que fuera inaugurado en 1965, se llamaba Foto Cine Amateur y fue cerrado definitivamente en 1997. Allí ejercía las tareas de fotografía que aprendió al lado de su esposo: lavaban las fotos, las secaban y luego las colocaban en sobres.
Su pasión por el arte de la fotografía quedó plasmada en las fotos y en las enseñanzas a aquéllos que continuaron con este trabajo, como la recordada Foto Silvia.
Hace una década, cuando hicimos la entrevista, María atesoraba recuerdos y fotografías tomadas por su esposo y por ella misma. De esta manera contribuyeron a mostrar pasajes de la historia neuquina que quedaron retratados no solo en el papel sino también en la memoria de todos los que vivimos acá.
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