¿Cerca de decirle chau, chau, chauuu a su sueño?

Según pudo saber LMN, Tinelli se plantea si vale la pena insistir en la presidencia de la AFA. Trabas, desgaste y traiciones, las razones.

Fabricio Abatte
abattef@lmneuquen.com.ar

Neuquén
Mientras veranea en Uruguay con su familia, Marcelo Tinelli no sólo se relaja y divierte sino que también medita muchas cosas. En las paradisíacas playas de Punta del Este, el vicepresidente de San Lorenzo de a ratos analiza el año que se le viene en su siempre agitada y excitante vida. Y, fundamentalmente, se estaría replanteando si continuar o no con su aspiración de convertirse en el nuevo presidente de la Asociación del Fútbol Argentino. ¿Se baja?

Según la información que maneja LM Neuquén, el Cabezón se estaría cansando de las permanentes trabas que se interponen camino al sillón de la calle Viamonte y de las hipocresías del ambiente, por lo que no descartaría desistir del gran sueño. Fue muy grande el desgaste de la campaña y durísima la decepción por no poder acceder al cargo la misma noche de la escandalosa votación. En ese contexto, por estas horas Marcelo se pregunta si vale la pena insistir y empezar de nuevo con los encuentros, las alianzas y todo lo que implica la postulación al máximo cargo en la entidad rectora.

Tinelli apostaba casi todas sus fichas a coronarse aquella patética jornada del 3 de diciembre y siente que el mundo del fútbol no se la jugó por él como merecía su propuesta superadora en momentos en que la AFA "se cae a pedazos", con deudas alarmantes, dirigentes salpicados por corrupción y un bochorno tras otro.

Está desencantado el hombre más exitoso de la televisión argentina. Con la actitud de Angelici, quien entiende que le jugó sucio desde el vamos; con la postura de Segura, que considera que no tuvo la grandeza ni la lucidez para advertir que la AFA necesitaba un cambio de aire; y con tantos otros que le prometieron lealtad y a la hora de la verdad se dieron vuelta. Si hasta esperaba un respaldo más amplio y abierto del flamante presidente Mauricio Macri, quien sin embargo aún le pasa facturas por una visita de Daniel Scioli a su programa previo al ballotage.

A Tinelli no le gusta comprarse problemas innecesarios ni forzar nada. Si ve que le ponen muchas piedras en el camino, en el fútbol, en la tele o en la vida diaria, opta por abrirse. Por ello mismo, tardó años en involucrarse de lleno en la política de San Lorenzo, el club de sus amores, algo que incluso los cuervos le reprochaban en su momento. "Si no se siente a gusto, cómodo, olvidate...", cuenta alguien cercano a Marcelo.

Otra pirateada
Incluso al tinellismo no le cayó nada bien que Armando Pérez, el hombre fuerte de Belgrano, se haya postulado estos días, aparentemente impulsado por el macrismo... Es cierto que aún debe conseguir los avales, pero les resulta cuanto menos sugestivo. Lo ven como un nuevo obstáculo que se agrega al que le presentan muchos pesos pesados del fútbol, como Hugo Moyano, presidente de Independiente; Víctor Blanco, de Racing; el propio Angelici... Con el incondicional respaldo de D'Onofrio, titular de River, y la adhesión de Gámez, mandamás de Vélez, puede no alcanzar.

Es más, siempre atento a las redes sociales, a Tinelli no se le escapa que pocos de los que jugaban a muerte con él actualmente no le dedican ni un tuit de apoyo... Y el propio Marcelo puso más el foco en sus mensajes, a final de año, en su programa que en el fútbol.

¿Y ahora?
Tinelli aún no tomó una decisión pero, como quedó dicho, no sería descabellado que se baje. Así, el fútbol argentino perdería a la principal opción de cambio. Entonces, la puja se reduciría a Segura si se presenta, al mencionado Pérez y a nuevas alternativas que podrían surgir (Bilardo dijo contar con los avales). Sí, Marcelo le diría chau, chau, chauuu a su sueño.

OPINIÓN
Muchos no le perdonan el éxito
Fabricio Abatte
Editor de Deportes

El autor de esta columna dirigía la revista oficial de San Lorenzo cuando asumió la fórmula Lammens-Tinelli en el popular club de Boedo.

Fue testigo de la transformación de una entidad que estaba devastada, que venía de zafar con el corazón en la boca del descenso, que debía fortunas. Y a la que Tinelli (junto al actual presidente azulgrana), con sus ideas innovadoras, levantó hasta convertirlo en campeón de América.

El Cabezón potenció los recursos del club, la masa societaria alcanzó cifras récord, aumentó ingresos por sponsoreo, achicó el rojo y realizó una fuerte inversión en inferiores (la quinta acaba de consagrarse). Eso, además de la difusión y el marketing que le garantizó al Ciclón en su programa.

Pero el fútbol argentino es un ambiente lleno de miserias y egos que no perdona el éxito. Entonces, en lugar de apoyar a un tipo que dio muestras de capacidad más allá del peso específico de su figura, muchos se le pusieron en contra. Tampoco iban a regalarle el poder, pero le embarraron la cancha al mango. Y así, otra vez, se manchó la pelota.

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