Chacras en la era petrolera

Las peras y manzanas están bajo amenaza por la distorsión de los precios.

Se ha escrito demasiado pero el rumbo aún es incierto. En Neuquén la industria petrolera parece cambiar las reglas de juego de la matriz productiva. No desde ahora, sino desde los 90, cuando las chacras comenzaron a lotearse por el inicio de la crisis del mercado de exportación de peras y manzanas y el apuro por ampliar la zona urbana en el Alto Valle. Vaca Muerta es solo un fenómeno complementario de esta agonía en la que, según los datos de las cámaras de productores, indican que cada año unos 20 chacareros abandonan el cultivo de frutales. En el medio hay una eterna pelea por los costos y la enorme brecha de precios entre el producto en el campo y los que se exhiben en la góndola. Según un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las peras ocupan el tercer lugar entre esa brecha (9,4 veces) y la manzana roja el cuarto puesto (8,5 veces), algo que refleja la distorsión que hay en ese sector. Pero en la provincia han convivido las dos actividades (la hidrocarburífera y la agrícola) con cierta armonía y nada indica que por el fenómeno de Vaca Muerta haya una retracción en las cantidad de hectáreas plantadas en la zona de la Confluencia, donde hoy hay 5400 hectáreas cultivadas, según los registros del Senasa. El problema transita también por las decisiones políticas. En Centenario, durante el 2012 pasaron a zona urbana unas 811 hectáreas rurales con la excusa de que ya estaban amenazadas por los loteos residenciales. Hoy muchas de esas hectáreas están plagadas de casas para alquiler. En San Patricio del Chañar, la Municipalidad compró 14 hectáreas contiguas al pueblo que hacían de zona fuelle entre lo urbano y lo rural, que representan una posible amenaza para la producción local.

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