Con barricadas y cortes de calles se inició ayer la segunda jornada de huelga general progresiva en Chile, convocada por la Mesa de Unidad Social, que reúne a más de 150 organizaciones sociales, federaciones de estudiantes y sindicatos, mientras la negociación por el acuerdo constituyente logrado el 15 de noviembre está en "punto muerto" por diferencias entre las partes signatarias.
Grupos de manifestantes armaron barricadas y bloquearon durante la madrugada de ayer la Autopista del Sol, que une la capital con la ciudad de Valparaíso y la región portuaria de San Antonio, donde el lunes la movilización se sintió fuerte.
También hubo barricadas en la Ruta 5 al norte, que comunica el norte y sur del país, hasta donde llegó un contingente de las Fuerzas Especiales de Carabineros para desbloquearla, mientras varias avenidas de Santiago amanecieron con barricadas y grupos de manifestantes. La medida, que incluyó una marcha a la Plaza Italia y un cacerolazo, expresa el rechazo al Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución firmado el 15 de noviembre por distintas fuerzas políticas del país.
Este acuerdo fue logrado tras cuatro semanas de protestas que desataron un estallido social y la mayor crisis política desde que volvió la democracia. El pacto contempla la celebración de un plebiscito sobre una nueva Constitución y el mecanismo para su elaboración: una convención constituyente, con legisladores y ciudadanos comunes, o una asamblea constituyente integrada exclusivamente por ciudadanos que serían elegidos para ello en una segunda votación.
En la medida en que dicho acuerdo se fue traduciendo en medidas y mecanismos concretos, surgieron cortocircuitos entre las fuerzas firmantes y el lunes la negociación se trabó en temas vinculados a la composición de la convención, como la creación de listas de independientes, cuotas de género y pueblos originarios.
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