Plottier.- Con la contaminación del río Limay a la altura de la capital, los vecinos le escapan lo más posible y el sector de China Muerta se convirtió en el boom de este verano. Cada fin de semana visitan las costas de la ciudad unas 24 mil personas, el doble que el año pasado.
Playas amplias, con la vista a las bardas y principalmente agua más clara son tres de las variables que esta temporada convirtieron a ese sector de la ciudad en el más elegido. Cada fin de semana los visitantes empiezan a llegar a primera hora de la mañana, ya que no hay lugar para los remolones.
Por la tarde, las sombrillas y reposeras empiezan a ubicarse casi una al lado de la otra. Aunque este sector del río Limay viene en crecimiento año tras año, este verano fue notable el incremento de vecinos que lo visitan.
El intendente Andrés Peressini calculó que cada sábado y domingo aprovechan los 17 kilómetros de costas libres de la localidad unas 12 mil personas por día.
Si bien el único sector habilitado como balneario que cuenta con guardavidas es el Nepen Hue, los vecinos se empiezan a acomodar desde La Herradura, el barrio Náutico, el Paseo de la Costa, La Península, Espigones, Padre José y hasta el sector conocido como la Bomba de Capex en China Muerta.
Los visitantes que eligen las aguas cristalinas de China Muerta son de la localidad y de la capital, pero también de lugares como Plaza Huincul, Cutral Co, Cipolletti y Fernández Oro.
Y con el incremento de los visitantes también se aumentó la cantidad de basura producida y arrojada a las costas del río Limay. La Municipalidad recolecta 500 kilos de basura por día. Al respecto, Peressini aseguró que muchos visitantes son “mugrientos” porque dejan tirada la basura en el piso, colgada de un árbol o hasta incluso en la isla, por lo que deben ir en canoa para sacarla.
Durante los últimos fines de semana la Dirección de Turismo de la comuna repartió folletería de la localidad y también bolsas de residuos con la intención de concientizar a la comunidad.
El atractivo de un sitio tranquilo
El paraje China Muerta, ubicado a 28 kilómetros de la capital, hace años que es un pequeño enclave para muchas personas que llegaron hasta allí cansadas del calor de la urbe por su crecimiento incesante hace años.
Los amantes de este lugar encontraron en China Muerta el mejor espacio para vivir donde reinan la tranquilidad, una copiosa naturaleza y que está rodeado de un intenso silencio.
A pesar de los 40 minutos en auto que lo separan de la capital, se convirtió en un pequeño reducto para los que lo eligieron.
Las viviendas de los pobladores están a orillas del río Limay e inmersas entre los bosques de álamos y sauces llorones. El paisaje se completa con una gran fauna que va desde las nutrias, cuises y liebres hasta cisnes de cuello negro, luciérnagas, churrinches y garzas, entre otros. Y esa buscada calma se hizo más cercana con la habilitación de la Autovía Norte que permite a los vecinos llegar de forma más rápida.
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