La ciencia descubre por qué olvidamos nuestra infancia
Un estudio revela que los bebés pueden recordar desde los 12 meses, pero el verdadero misterio es por qué esos recuerdos desaparecen.
Durante mucho tiempo, la ciencia creyó que los humanos no podían recordar los primeros años de vida debido al desarrollo incompleto del hipocampo, la parte del cerebro encargada de almacenar los recuerdos. Sin embargo, un reciente estudio realizado por la Universidad de Yale desafía esta creencia.
La investigación demuestra que los bebés de solo 12 meses pueden codificar recuerdos, lo que sugiere que la amnesia infantil no tiene que ver con la incapacidad de formar recuerdos, sino con dificultades para recuperarlos.
Un nuevo enfoque para la amnesia infantil
La amnesia infantil ha sido uno de los misterios más persistentes en el campo de la neurociencia. Los adultos, por lo general, no pueden recordar eventos de su infancia temprana, lo que llevó a la teoría de que los recuerdos no se forman correctamente durante los primeros años de vida. Según esta idea, el hipocampo, la región del cerebro que juega un papel crucial en la formación de recuerdos, aún está en desarrollo y no es capaz de almacenar memorias duraderas. Sin embargo, el estudio más reciente realizado por científicos de Yale refuta esta hipótesis.
El equipo, dirigido por Tristan Yates, ha demostrado que, de hecho, los bebés pequeños pueden codificar recuerdos, aunque en una forma ligeramente diferente a como lo hacen los adultos. Este hallazgo sugiere que la razón por la que no recordamos nuestra infancia temprana no se debe a que el cerebro no esté creando recuerdos, sino a que tenemos dificultades para recuperarlos más adelante. El estudio aporta una nueva comprensión sobre cómo funciona nuestra memoria a tan corta edad.
El papel del hipocampo en los recuerdos de los bebés
Para comprender mejor cómo los bebés forman recuerdos, los investigadores se centraron en lo que se llama memoria episódica, que es la capacidad de recordar eventos específicos, como una fiesta de cumpleaños o una comida en familia. Esta es la memoria que nos permite recordar detalles precisos sobre lo que hicimos y dónde lo hicimos.
Los bebés tienen una habilidad notable para aprender patrones, lo que se denomina aprendizaje estadístico. Este tipo de aprendizaje es crucial para el desarrollo del lenguaje y otros aspectos importantes de la cognición. Sin embargo, el estudio de Yale muestra que la memoria episódica en los bebés también depende del hipocampo, aunque a partir de los 12 meses de edad, el proceso es diferente al de los adultos. Mientras que los adultos utilizan ciertas rutas neuronales para recuperar recuerdos episódicos, los bebés parecen apoyarse en un sistema diferente hasta que sus cerebros maduran lo suficiente para facilitar la recuperación de estos recuerdos.
El equipo de investigación descubrió que la actividad en el hipocampo de los bebés aumenta cuando ven una imagen que ya habían visto antes, lo que sugiere que el cerebro está reconociendo y recordando la imagen. Este proceso de codificación de recuerdos es crucial para que los recuerdos se conviertan en episodios duraderos en el futuro. Lo más sorprendente es que los resultados fueron más evidentes en los bebés mayores de 12 meses, lo que indica que a esta edad ya pueden formar recuerdos episódicos, aunque de una manera menos accesible que los adultos.
La codificación y consolidación de los recuerdos en los bebés
La investigación también ahonda en el proceso de codificación y consolidación de los recuerdos. Cuando un bebé experimenta un evento, su cerebro captura una "instantánea" de ese momento, conocida como codificación. Este es el primer paso en la creación de un recuerdo episódico. Sin embargo, para que ese recuerdo persista y sea accesible en el futuro, debe consolidarse en el resto del cerebro, un proceso que ocurre mientras el bebé duerme.
Este proceso de consolidación es crucial, ya que es el que permite que los recuerdos perduren a lo largo del tiempo. Sin embargo, a pesar de la codificación exitosa de los recuerdos en los bebés, el estudio sugiere que los recuerdos de la infancia temprana pueden no ser recuperables más adelante, lo que explica por qué los adultos no recuerdan los detalles de su primera infancia. La amnesia infantil podría, por tanto, estar relacionada con la dificultad que tiene el cerebro para recuperar esos recuerdos codificados, más que con la incapacidad de formarlos.
El estudio también establece un paralelismo con investigaciones previas realizadas en roedores, que muestran que los recuerdos formados durante la infancia pueden persistir hasta la edad adulta, pero permanecen inaccesibles sin señales o estímulos que los activen. De esta forma, los investigadores están empezando a considerar la posibilidad de que, aunque los recuerdos de la infancia temprana no sean accesibles para su recuperación, podrían seguir presentes en el cerebro, a pesar de no poder ser recordados conscientemente.
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