Ni frita ni al horno: la forma correcta de comer la papa para que engorde menos
Su versatilidad permite hacerla frita, al horno o hervida. ¿Pero qué método aporta una cantidad menor de calorías? El doctor Cormillot lo devela.
Acompañante ideal de muchos platos, la papa es uno de los infaltables de las mesas argentinas. Su versatilidad también resulta clave: se puede hacer frita, al horno, en puré o hasta hervida. ¿Pero qué método suma menos colorías? Este dato es de suma importancia para quienes siguen una dieta o buscan cuidar su salud.
La papa cruda contiene aproximadamente 75 a 80 calorías por cada 100 gramos, y prácticamente no aporta grasa. El problema surge cuando se somete a ciertos métodos de cocción que implican el uso de aceites o grasas añadidas. Así, surgen diferencias significativas en el aporte calórico y en el impacto sobre el cuidado personal.
Hervida, frita o al horno, cuál es la mejor forma de cocinar papa
A la hora de elegir el método de cocción, el doctor Alberto Cormillot develó cuál es el que menos calorías aporta.
Y sin dudas hay un claro ganador: el hervor. Una papa hervida aporta en promedio de 85 calorías por cada 100 gramos, siempre que se consuma sin manteca, mayonesa u otros aderezos calóricos.
Al cocinarse en agua, no se añade grasa extra y parte del almidón puede disolverse ligeramente en el líquido, reduciendo mínimamente el contenido energético final. Además, hervir permite conservar buena parte de los nutrientes, especialmente si se cocina con cáscara, ya que esta actúa como una barrera protectora frente a la pérdida de vitaminas y minerales.
Por su lado, la papa al horno es una opción intermedia. Cuando se cocina sin aceite o con una cantidad mínima, su contenido calórico es muy similar al de la papa hervida. Sin embargo, es común agregar aceite, manteca o queso durante la preparación, lo que puede elevar las calorías fácilmente hasta 110 o 130 calorías por cada 100 gramos. Aun así, el horneado mantiene una textura atractiva y un sabor intenso, por lo que resulta una alternativa saludable si se realiza con moderación y se evita el exceso de grasas.
Por último, las papas fritas es por lejos la preparación más popular, pero también la que más calorías aporta. Durante la fritura, la papa absorbe grandes cantidades de aceite, lo que incrementa notablemente su contenido energético. En promedio, las papas fritas aportan entre 280 y 320 calorías por cada 100 gramos, además de grasas saturadas y, en algunos casos, grasas trans. Este método de cocción también reduce el valor nutricional del alimento y, si se consume en exceso, puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Los beneficios de la papa para la salud
Consumida con moderación y preparada de manera adecuada, la papa puede ser una gran aliada de una alimentación equilibrada, demostrando que no todos los carbohidratos son enemigos de la salud. Lejos de ser un alimento “vacío”, ofrece múltiples ventajas nutricionales. Es una excelente fuente de carbohidratos complejos, que proporcionan energía sostenida y son fundamentales para el funcionamiento del cerebro y los músculos.
Además, contiene fibra, especialmente cuando se consume con cáscara, lo que favorece la digestión y ayuda a mantener la sensación de saciedad. Esto puede ser clave para quienes buscan controlar su peso sin pasar hambre. También destaca por su contenido de potasio, un mineral esencial para la salud cardiovascular, el equilibrio de líquidos y la función muscular. De hecho, aporta más potasio que muchas frutas comúnmente asociadas a este nutriente, como la banana.
Según los especialistas, entre las principales ventajas se destacan:
- Ayuda a regular la presión arterial, gracias a su alto contenido de potasio y bajo nivel de sodio.
- Contribuye a la salud digestiva, por su fibra y su almidón resistente, especialmente cuando se cocina y luego se enfría.
- Es apta para dietas sin gluten, lo que la convierte en un alimento seguro para personas con celiaquía.
- Aporta vitamina C, importante para el sistema inmunológico y la absorción de hierro.
- Favorece la saciedad, ayudando a evitar el consumo excesivo de otros alimentos más calóricos.
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