Pan integral vs. pan blanco: ¿cuál es realmente el mejor?
Aunque a simple vista parecen similares, el pan blanco y el pan integral presentan diferencias importantes desde el punto de vista nutricional.
Es común escuchar que el pan integral es más saludable que el pan blanco. Algunos piensan que es solo una moda pasajera, ya que al final, ambos productos provienen del mismo cereal. Sin embargo, hay diferencias nutricionales significativas entre los dos que van más allá de lo que se percibe a simple vista.
El pan blanco se elabora con harina refinada, lo que significa que solo incluye una parte del grano del cereal. Esto implica que durante el proceso de refinado se eliminan componentes importantes del grano, como el salvado y el germen. Por otro lado, el pan integral se hace con harina que incluye el grano completo, lo que permite conservar sus tres componentes: salvado, endospermo y germen.
El hecho de que el pan integral se elabore con el grano completo tiene grandes implicancias nutricionales. Por ejemplo, contiene una mayor cantidad de minerales y fibra en comparación con el pan blanco, lo que impacta de manera positiva en la digestión y en otros aspectos de la salud.
Efectos del almidón y la fibra
El almidón es uno de los componentes principales del pan, una cadena de glucosa que el cuerpo descompone para obtener energía. En el pan integral, el almidón está protegido por la fibra, lo que hace que la digestión sea más lenta. Este proceso provoca una liberación gradual de glucosa en la sangre, manteniendo niveles de azúcar más estables y reduciendo el riesgo de picos de glucosa. Este aspecto es clave para la prevención de enfermedades como la diabetes tipo 2.
En contraste, el pan blanco, al haber perdido una parte significativa de su fibra durante el proceso de refinado, permite una digestión más rápida del almidón. Esto provoca una liberación abrupta de glucosa en el torrente sanguíneo, lo que puede llevar a desequilibrios y mayor riesgo de desarrollar diabetes a largo plazo.
Además de la regulación de la glucosa, la mayor cantidad de fibra en el pan integral genera una sensación de saciedad más prolongada. Al permanecer más tiempo en el estómago, el pan integral contribuye a controlar el apetito, un factor relevante en la prevención de la obesidad.
¿Cómo elegir el pan integral adecuado?
A partir de una normativa establecida en 2019, solo se pueden llamar "pan integral" aquellos productos elaborados exclusivamente con harina integral. Esto facilita la tarea de identificar en el etiquetado qué panes cumplen con esta característica. Si el pan que estás comprando incluye un porcentaje de harina integral inferior al 100%, deberá indicarlo claramente en el empaque.
No obstante, es importante tener cuidado con productos que contienen harinas integrales pero no están regulados bajo esta normativa, como galletas o bizcochos. En esos casos, conviene revisar la lista de ingredientes para confirmar que la harina integral sea el componente principal.
Además, otros términos como "artesano", "multicereal" o "masa madre" pueden llevar a confusión. Estos términos no garantizan que el pan sea integral, por lo que es crucial buscar siempre en la etiqueta la indicación de "harina integral". Aunque cada cereal tiene características propias, lo más importante desde un punto de vista nutricional es que sea integral, independientemente de si se trata de trigo, espelta, centeno o cualquier otro.
Te puede interesar...
Leé más
Lo que nunca tenés que meter en una freidora de aire: no querrás probar el resultado
Noticias relacionadas











