Londres
Aunque estemos muy cansados, dormir toda la noche y de corrido muchas veces se torna una meta inalcanzable.
Los primeros minutos desde que nos acostamos son cruciales para saber si vamos a poder dormir la cantidad de horas necesarias y recomendadas; o si, por el contrario, nos pasaremos horas dando vueltas hasta poder conciliar el sueño.
Es que, a medida que nos relajamos, un área del cerebro llamada hipotálamo empieza a bloquear el flujo de información que va desde nuestros sentidos al resto del cerebro; pero sigue permitiendo que los ruidos sean escuchados para no perder la capacidad de despertarnos.
Por eso, durante ese período, cualquier estímulo, señal o luz puede distraernos de nuestro objetivo: dormir.
Recién después de media hora de sueño ligero, entramos en un tipo de sueño profundo llamado de onda lenta, donde nuestros cerebros se vuelven menos receptivos y se hace más difícil despertarnos.
Qué hacer y qué no
Para llegar a ese estadio de descanso sin distracciones, algunos consejos te pueden resultar útiles para evitar el insomnio.
Apagar el celular y evitar mirar televisión o trabajar desde la cama con algún dispositivo móvil son las recomendaciones básicas.
Mariana Figueiro, experta del Centro de Investigación de la Luz del Instituto Politécnico Rensselaer en Nueva York, aconseja apagar todos los dispositivos aproximadamente dos horas antes de la hora normal de sueño, ya que son todos “activadores” del cerebro.
Otra de las recomendaciones es cerrar bien las cortinas. La luz del día hace que nuestros cerebros reduzcan la producción de la hormona del sueño, la melatonina, y esa reducción nos pone en alerta.
“Aunque los párpados están cerrados, las células en la retina reaccionan a la luz azul”, explicó Kate Silverston a la BBC.
Abrigarse adecuadamente es otra recomendación a tener en cuenta, ya que la temperatura de nuestro cuerpo disminuye medio grado cuando estamos dormidos. Esto sucede porque los vasos sanguíneos en nuestras manos, rostro y pies se abren durante el sueño con el objetivo de perder calor.
La alimentación es otra de las claves. Consumir bebidas estimulantes como el café es contraproducente, al igual que si se consume alcohol, ya que con las bebidas alcohólicas, si bien el sueño llega antes, altera su calidad y por tanto afecta los procesos de regeneración que el cuerpo realiza durante ese proceso.
Por último, y casi indispensable, tratemos de apartar las preocupaciones que nos aquejan.
El estrés y la ansiedad son causas comunes de insomnio. Por eso los expertos en sueño recomiendan que la gente con este problema se levante de la cama y haga una actividad que lo distraiga de cualquier preocupación, como unir un rompecabezas, tejer o cualquier otra actividad que capte por completo su atención antes de intentar volver a dormirse.
Un plus a tener en cuentaLa siesta, ese hábito saludable
Según un estudio publicado en la revista International Journal of Behavioral Medicine, dormir hasta 45 minutos de siesta ayuda a la recuperación cardiovascular tras una prueba de esfuerzo.
La investigación, llevada a cabo en la Universidad de Manchester, demostró que las neuronas se “desconectan“ luego de la comida, por lo que la siesta es una respuesta natural de nuestro organismo. Entre otros de los beneficios, un buen descanso a medio día ayuda a restaurar nuestro sistema inmune, mejora los valores de presión arterial y mejora nuestro ánimo.


