Cáncer de riñón, un 'mal de muchos': cómo se detecta y cómo podés prevenir
Estiman que para 2045 los casos aumentarán en la Argentina más del 50%. Afecta más a varones. El oncólogo clínico José Peñaloza, de Leben Salud, explicó cuáles son los principales factores de riesgo.
El cáncer renal, principalmente el carcinoma de células renales, es un tumor maligno que se origina en los riñones y representa aproximadamente el 2-3% de todos los cánceres a nivel mundial. En Argentina, es el quinto tumor más frecuente, con más de 2.000 nuevos casos cada año, siendo un problema de salud pública considerable, alertó el oncólogo clínico José Mauricio Peñaloza, integrante del servicio de Oncología del COI de Leben Salud.
Su incidencia es mayor en hombres que en mujeres, con una proporción de alrededor de dos tercios de los casos en varones y la edad promedio de diagnóstico suele ser entre los 60 y 70 años.
Si bien es una patología que se puede prevenir y tener un pronóstico favorable, si se detecta en forma precoz y es tratada adecuadamente, los casos van en alza y las cifras preocupan. Sobre todo en países donde factores como la obesidad, la hipertensión y el tabaquismo están presentes de manera creciente en la población
De acuerdo con proyecciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, en dos décadas la Argentina tendrá un 56,1% más de casos de cáncer de riñón.
Según el Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), en el ranking de incidencia el cáncer de riñón está en el puesto 14°, mientras que en el de mortalidad está en el 16°. A pesar de no ser uno de los tipos de cáncer más prevalentes, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha advertido sobre el aumento de casos en todo el mundo.
Cómo se detecta
En la mayoría de los casos, el cáncer renal se detecta de manera incidental mediante estudios de imagen realizados por otros motivos, ya que los síntomas suelen aparecer en etapas avanzadas; los más comunes son sangre en la orina (hematuria), dolor o presión lumbar persistente y una masa palpable en el abdomen o la espalda, aunque también pueden presentarse pérdida de peso, fiebre y fatiga, destacó Peñaloza.
Los factores de riesgo más importantes y modificables son: el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión arterial, además de la enfermedad renal crónica y ciertas exposiciones laborales a sustancias químicas.
Sin embargo, existen también factores genéticos y hereditarios, aunque son menos frecuentes.
Cómo prevenir
La prevención se basa principalmente en evitar el tabaco, mantener un peso saludable y controlar la presión arterial, ya que estas medidas pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer renal.
“No existen programas de cribado poblacional (detección precoz) debido a la baja incidencia, pero en personas con alto riesgo, la vigilancia médica puede ser útil”, destacó el médico de Leben Salud.
Las etapas de una enfermedad que preocupa
El cáncer de riñón se clasifica en diferentes estadios, que van del I al IV, según el tamaño del tumor y el grado en que se ha extendido. En los más tempranos, el tumor suele estar limitado al riñón. A medida que avanza, puede comprometer vasos sanguíneos cercanos, ganglios linfáticos y, en los casos más graves, llegar a otros órganos como los pulmones o los huesos.
“Uno de los principales desafíos del cáncer renal es que no suele presentar síntomas en sus primeras fases. Al estar ubicado en una zona profunda del cuerpo, los tumores pequeños no pueden detectarse con un examen físico. A menudo el diagnóstico llega por casualidad, a partir de imágenes solicitadas por otros motivos. Por eso, es fundamental hacerse controles periódicos, en especial quienes tienen antecedentes familiares, enfermedades hereditarias o problemas renales crónicos”, explicaron especialistas.
El tratamiento del cáncer de riñón varía según el estadio de la enfermedad, el estado de salud del paciente y el tipo de tumor. En los estadios iniciales, la cirugía suele ser la primera opción, aunque también existen otras alternativas como la ablación con calor o frío, la radiocirugía- que en la actualidad tiene cada vez más utilidad y en COI desde hace años se viene desarrollando de manera innovadora- o la radioterapia o, en ciertos casos, simplemente mantener una vigilancia activa. Estas estrategias actúan directamente sobre el tumor y no afectan al resto del cuerpo.
Cuando el cáncer está más avanzado y se ha diseminado a otras partes del cuerpo, se recurre a tratamientos que actúan a nivel general, tales como: la inmunoterapia, y las terapias dirigidas. “Ya está demostrado que la quimioterapia no es útil en este tipo de tumores”, resaltó Peñaloza.
Tendencias regionales y en América Latina
En América Latina, incluyendo Argentina, se proyecta un aumento de la incidencia de cáncer renal en las próximas décadas, en línea con la transición hacia estilos de vida occidentales y el aumento de factores de riesgo como la obesidad, el tabaquismo y la hipertensión.
Países como Brasil y Ecuador se destacan por un incremento proyectado significativo, lo que sugiere que Argentina podría experimentar una tendencia similar, aunque los datos específicos para el país son limitados, resaltó Peñaloza. En resumen, se prevé que la incidencia absoluta de cáncer renal aumente globalmente hasta 2030, con una tendencia al alza más marcada en países en desarrollo como los de América Latina, mientras que en países desarrollados podría estabilizarse o disminuir levemente.
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