Claves para que un ACV no nos tome por sorpresa

El caso de Joaquín Furriel llevó el tema hasta los medios.

Neuquén
El último lunes el actor Joaquín Furriel sufrió un accidente cerebrovascular isquémico del que no le quedaron secuelas, según informaron los médicos que ayer le dieron el alta.

Coincidentemente, y mientras la noticia aún recorre los diarios y portales, tres días después del episodio se conmemora el Día Mundial del ACV y su caso sirve para ayudar a concientizar sobre la prevención de los factores de riesgo, pero también sobre la importancia de atender a distintas señales de advertencia.

Los ACV son la segunda causa de muerte en la Argentina y la primera causa de invalidez o incapacidad, debido a que sus consecuencias pueden ser, en la mayoría de los casos, irreversibles.

Los números son claros. Estadísticas de nuestro país revelan que sólo el 10% de los pacientes se recupera totalmente, el 15% se muere en el acto, y el resto queda con secuelas leves, moderadas o severas.

¿Pero estrictamente que es un ACV? "Es la interrupción de las funciones cerebrales superiores. Desde moverse, pensar, todo lo que tenga que ver con el ser humano tiene que ver con el cerebro", explicó Silvana Svampa, neurointesivista de la Fundación médica de Río Negro y Neuquén, quien especificó la diferencia entre un ACV isquémico y uno hemorrágico.

"El tipo isquémico es cuando se interrumpe el flujo de sangre de forma abrupta en algún un territorio determinado del cerebro. El territorio afectado, de acuerdo con la localización, va a producir determinados síntomas. También puede darse porque se rompe un vaso sanguíneo (hemorrágico), que en general son arterias que llevan la sangre al cerebro. Y eso genera un derrame", expresó la especialista.

El más común es el primero de ellos, que se produce en el 80% de los casos y es justamente el que sufrió Furriel.

En el caso particular del actor, y a pesar de que muchos resaltan su estilo de vida saludable, el reposo obligado que tuvo que hacer durante dos meses debido a una fractura en una vértebra y el abrupto aumento de peso para su último papel en Entre caníbales posiblemente hayan contribuido a su manifestación.

Es que más allá de que la enfermedad puede tener una predisposición genética, hay una cierta cantidad de factores de riesgo modificables, es decir, hábitos que aumentan las probabilidades de sufrir un ACV; y el sedentarismo y el sobrepeso son algunos de ellos.

"La hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la vida sedentaria, el consumo de alcohol, la vida sedentaria, son cosas a las que hay que atender. Pero no nos olvidemos tampoco del estrés, el tipo de alimentación, el uso de drogas, que hace que personas jóvenes sufran un accidente cerebrovascular", resaltó Svampa, desmitificando la idea de que sólo afecta a personas mayores.

Asimismo resaltó que los pacientes reciben un aviso previo de que en algún momento podía producirse el ACV, por eso es importante conocer los síntomas que pueden terminar desencadenándolo. "En Argentina lo llamamos 'la regla de las cinco C'", explicó Svampa (ver recuadro).


Detección
Cómo es la regla de las cinco C

Cuerpo: reconocer si comienza a tener debilidad en alguna parte del cuerpo, desde las piernas, brazo o rostro.
Confusión: si se comienza a hablar de forma diferente, se confunden palabras o no salen.
Ceguera: se puede tener pérdida transitoria o repentina de la visión o visión doble.
Caminata: algún trastorno del equilibrio o pérdida de la estabilidad.
Cabeza: dolor de cabeza insoportable y distinto a los dolores habituales. Se produce sobre todo en el ACV hemorrágico.


Modificables
Factores de riesgo

.Tabaquismo
.Colesterol
.hipertensión arterial
.diabetes
.sedentarismo
.sobrepeso u obesidad
.Consumo de alcohol
.Consumo de drogas
.Las píldoras anticonceptivas pueden elevar el riesgo de coágulos de sangre.
.Mala alimentación
.Estrés


El tiempo cuenta y hay que atender las señales
Neuquén
El tiempo es un factor clave en esta enfermedad. Según explicó la neurointensivista Silvana Svampa, las primeras dos horas desde que se desencadena son fundamentales al momento de recibir tratamiento, aunque esta "ventana" ha aumentado hasta las cuatro horas y media.

Pero antes de eso, hay una serie de señales que el cuerpo va manifestando y que muchos pacientes deciden no atender. El desconocimiento de estos "avisos" es una de las causas.

Según un estudio realizado por la asociación argentina de ataque cerebral, el 96% de la población encuestada consideraba al ACV como una enfermedad grave; sin embargo, sólo el 34% supo decir cuál era una señal de alerta, mientras que apenas el 40% sabía que podía recibir tratamiento.

"Hay muchos pacientes que tuvieron un aviso previo y sin embargo no le dieron la importancia debida. En diciembre dimos una charla en General Roca y los paciente que acudieron eran personas secueladas. Muchos contaban que cuando se les dormía la mano, pensaban 'ya se me va a pasar'. Ante la primera señal hay que acudir a un centro asistencial", alertó.

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