Cómo era la ciudad de Neuquén 85 millones de años atrás

Los descubrimientos paleontológicos en la zona permiten dar cuenta de como era la ciudad en el Cretácico.

Por Dr. Jorge O. Calvo - Departamento de Geología y Petróleo – Facultad de Ingeniería - Universidad Nacional del Comahue.

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La ciudad de Neuquén y el área de influencia no escapa a la dinomanía típica de la provincia. El sitio paleontológico más importante que se conoce, desde principios de siglo, son los terrenos donde se asienta la Universidad Nacional del Comahue, al norte de la ciudad capital Las rocas portadoras de fósiles se continúan hacia la Legislatura, Cañadón de las Cabras y hacia la rotonda de la ruta Provincial 7. Quizás lo mas llamativo de este yacimiento es que la fauna preservada corresponde en su mayor parte a animales de pequeña talla que vivieron hace 85 millones de años en un paisaje muy diferente al actual.

Paisaje, Clima y relieve de la ciudad de Neuquén en el Cretácico

Si nos subimos en la máquina del tiempo y retrocedemos 85 millones de años en lo que es hoy la ciudad de Neuquén nunca nos daríamos cuenta que estamos en el mismo sitio.

Durante esos tiempos del Cretácico, la región era distinta, la barda no existía, los ríos Limay y Neuquén tampoco. Toda la región de la confluencia era una superficie levemente inclinada hacia el oeste con una cadena de sierras en el este, restos de lo que fue el macizo norpatagónico, donde los cursos de los ríos de caudal temporario se extendían sobre una amplia región desembocando en un bajo ubicado en aquellos momentos donde ahora está el volcán Auca Mahuida.

El clima era subhúmedo con estaciones secas y húmedas alternantes muy marcadas, las copiosas precipitaciones estaban concentradas en los meses de verano y corrían por los arroyos y ríos vertiginosamente inundando áreas extensas. Se presupone condiciones climáticas monzónicas.

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Durante las épocas de sequía, los campos de dunas eólicas, se movilizaban y cubrían un amplio sector de la actual ciudad de Neuquén y alrededores. El avance de estas dunas estaba en parte controlado por el ascenso y descenso del nivel freático de las napas subterráneas, además del desarrollo de vegetación.

Las dunas superaban los tres metros de altura y entre ellas se desarrollaban zonas de interdunas húmedas, es decir los corredores que en parte dejaban lagunas temporarias.

El ambiente era muy dinámico, la vegetación, durante los períodos húmedos, generaba suelos cretácicos soportando una flora y fauna única en ese ecosistema. En las interdunas y durante los periodos secos, se desarrollaron costras calcáreas y algunos niveles delgados con evaporitas (sales y yesos). En estas interdunas hoy podemos rescatar un espectacular registro paleontológico de 85 millones de años compuesto por dinosaurios, aves, cocodrilos, serpientes, etc.

Los Dinosaurios de ciudad de Neuquén

Las formas de vida que se vivieron en el Cretácico superior de Neuquén fue muy variada y los procesos de fosilización fueron los que dejaron evidencia suficiente para que podamos saber quiénes habitaron esta tierra en el pasado.

  • Velocisaurus unicus: entre los dinosaurios carnívoros, el Sr. Oscar Deferrariis en 1985, ex director del Museo de la Universidad Nacional del Comahue halló al veloz terópodo Velocisaurus unicus (que significa saurio veloz único por su pata trasera muy larga y esbelta). Este animal es un pequeño dinosaurio representado sólo por parte de su pata trasera y se calcula que habría alcanzado una altura de 60 cm y un largo de 80 cm. Este terópodo se caracteriza por la especialización de sus patas. Sus tres dedos salen prácticamente de un único metatarso. Era un ágil corredor gracias a sus elongados miembros traseros. Era de contextura delgada y tenía gran agilidad en sus movimientos. Basado en otras especies y teniendo en cuenta las falanges y garras se alimentaría de insectos y frutas.
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  • Alvarezsaurus calvoi: otro gran hallazgo realizado en 1989 por el paleontólogo Jorge Calvo, quien desenterró cerca de Rincón de Emilio al dinosaurio Alvarezsaurus calvoi, (en homenaje al médico e historiador de Neuquén Dr. Gregorio Álvarez y en reconocimiento al geólogo-paleontólogo Jorge Calvo por su dedicación y esfuerzo al estudio de los fósiles de vertebrados en Neuquén). El Alvarezsaurus tenía una longitud que no superaba el metro y su altura oscilaba en los 70 centímetros. Era un dinosaurio con rasgos avíanos, corredor, con los brazos totalmente atrofiados, que presentan un solo dedo con garra en el extremo de las alas. Se supone que este animal tenía una dieta no carnívora. Posiblemente su cuerpo estaba recubierto de plumas o plumones no preservadas, al igual que otros dinosaurios terópodos derivados y aves. Alvarezsaurus tiene relaciones de parentesco con otros dinosaurios del Cretácico Superior como Patagonykus puertai hallado en las afueras de Cutral Co y Mononykus olecranus descubierto en Mongolia y es por ello que se los agrupó en la familia Alvarezsauridae.
  • Saurópodos Titanosaurios; entre los restos de dinosaurios saurópodos se encuentran titanosaurios que fueron recolectados entre 1882 y 1887 durante la Conquista del Desierto y si bien fueron publicados científicamente, lamentablemente la procedencia no es exacta por lo que no se sabe si corresponde al mismo ambiente de la fauna de pequeños vertebrados. Lo que sí se sabe es de la existencia de titanosaurios saltasaurinos dados a conocer recientemente por el Dr. Calvo y Geol Álvarez este año. Los restos son escasos y no permiten una determinación de la especie pero son muy llamativos y fueron colectados por los paleontólogos Jorge Calvo y Leonardo Salgado en 1991-1992 próximo a lo que es hoy el comedor universitario. Los fémures, por ejemplo, tienen entre 80 y 100 centímetros de largo, lo que indica que el animal tenía unos ocho o siete metros de largo. Estos dinosaurios cuello largo fueron muy abundantes en el Cretácico y el hallazgo de estos animales en zonas de interdunas es muy llamativo.

Las aves fósiles: huesos y huevos

  • Patagopteryx deferrariisi: entre los dinosaurios avíanos, se encuentran aves corredoras como Patagopteryx deferrariisi, que significa pluma de Patagonia y rinde homenaje a Oscar de Ferrariis, ex director y fundador del museo Regional de Ciencias Naturales y Humanas de la Universidad Nacional del Comahue, hoy Museo de Geología y Paleontología ubicado en el campus universitario del Parque Geo-Paleontológico Proyecto Dino en Lago Barreales. El material fósil mas completo fue hallado por Pablo Azar en 1986. Era un ave de pequeño tamaño similar a un pollo. Sus alas eran muy reducidas e inapropiados para el vuelo. Las patas son largas y relativamente robustas, quizás usadas para la defensa o para la construcción del nido. Lo más llamativo de esta ave Cretácica es la presencia de vértebras en la cola, típica de los dinosaurios. De esta manera, Patagopteryx habría sido caminadora al igual que el ñandú y el avestruz aunque con menores adaptaciones para la carrera.
  • Neuquenornis Volans: otra ave hallada por el paleontólogo Jorge Calvo en 1987 cerca del edificio de Tribunal de Justicia. La misma es voladora y se llama Neuquenornis Volans (que significa Ave de Neuquén – voladora). Neuquenornis era del tamaño de una paloma con una longitud de 20 cm. y un peso de solo 800 gramos. Esta ave voladora es el ejemplar más completo que se conoce del grupo, ya extinto, denominado Enantiornites. Vivían en los árboles y ponían sus huevos en el suelo. Sus alas poseían garras y su pico poseía dientes.

Huevos de Aves

Además de restos fósiles óseos se descubrieron en varios sectores del campus universitario huevos de aves de pequeño tamaño y con forma parecida a la que dejan las martinetas. En la década del ‘70 y ‘80 se creyó que pertenecían a los cocodrilos notosuchidos, por ser los primeros vertebrados en descubrirse a fines del 1800, luego se supuso que eran aves corredoras como Patagopteryx, también comunes en la zona y porque en uno de los hallazgos de huevos estaban asociados a restos de esta ave. Finalmente, en el 2000, revisando colecciones del Museo de Geología y Paleontología de la UNCo, junto al estudiante David Rubilar de Chile, se descubrieron restos embrionarios esqueletales. En el año 2002 un equipo de investigadores de Estados Unidos junto con el Dr. Calvo y Rubilar, basado en los huevos y embriones recolectados, confirmaron que estos materiales son de aves enanthiornites, de las cuales Neuquenornis es una de ellas.

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Reptiles del Cretácico de la ciudad de Neuquen

Los cocodrilos son también muy comunes de encontrar en las bardas de Neuquén tal cual se dio a conocer con otro hallazgo unos días atrás. Estos cocodrilos no son como los actuales ya que sus patas se ubican debajo del cuerpo como los perros y es por eso que corresponden a grupos de cocodrilos terrestres ya extintos.

En el campus de la Universidad Nacional del Comahue y alrededores hay tres especies firmemente registradas: los Metasuchia Notosuchus terrestris, (que significa cocodrilo del sur terrestre) colectado por Santiago Roth en 1890 y el Comahuesuchus braquibuccalis (que significa cocodrilo del Comahue de boca ancha), hallado por el paleontólogo Jorge Calvo en 1988. Además se hallaron materiales de otro grupo de los Mesoeucocodrila “protosuchidae” Neuquensuchus universitas (que significa cocodrilo del Neuquén de la Universidad) fue colectado por Oscar de Ferrariis y el paleontólogo Jorge Calvo en 1987.

  • Notosuchus terrestres: es el más abundante de los cocodrilos registrados, tenía hábitos terrestres y se caracterizaba por tener sus patas cortas pero ubicadas perpendicularmente debajo del cuerpo, no laterales como la de los cocodrilos actuales. Su tamaño llegaba a 1,20 metros de largo, no habría tenido placas protegiendo su cuerpo. El cráneo recuerda más a un mamífero que a un cocodrilo ya que tenia hocico corto. Se alimentaba de vegetales y habría triturado ellos en la boca para luego ser tragados. Habría sido un buen excavador para buscar su alimento en raíces también.
  • Comahuesuchus Braquibuccalis: está representado sólo por el cráneo y habría alcanzado el metro de largo. Si bien el esquema general es similar a Notosuchus, se diferencia por tener un cráneo dos veces mas ancho que largo, tal es así que tiene la silueta de un cráneo de sapo. La presencia de un diente canino en la mandíbula que penetra en un orificio en el maxilar (mandíbula superior) le confiere un aspecto diferente. Su dieta, probablemente, habría sido distinta a la que poseen los Notosuchus.
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  • Neuquensuchus universitas: es un cocodrilo “protosuchido” de patas largas, muy relacionado a formas del cretácico inferior de Asia, por lo que se especula su origen en aquellas tierras lejanas. A diferencia de los Notosuchidos que fueron abundantes y se habrían diversificado; los neuquensuchidos eran escasos pero muy rápidos corredores, con sus patas largas y aspecto mas esbelto que los otros cocodrilos de la época.
  • Dinilysia patagónica: las serpientes son también abundantes en los registros de la barda de Neuquén, principalmente donde hoy se ubica el Concejo Deliberante de Neuquén y corresponden al grupo de las boas, o sea no eran venenosa. Los restos fueron asignados a la especie Dinilysia patagónica por Woodward 1901 (significa destructor terrible de Patagonia). Se trata de boas de tamaño relativamente grande, unos 2 a 4 metros de largo y 4 o 6 cm de diámetro. Las serpientes de este grupo están entre los registros más antiguos del mundo.

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La ciudad de Neuquén tiene una historia paleontológica muy interesante con dos grandes momentos que permitieron enriquecer el patrimonio paleontológico de la ciudad. Uno fue entre 1882 y 1890 durante la conquista del desierto; cuyos materiales están en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, y el segundo entre 1987 y 1992 por los trabajos que llevó adelante el Dr. Jorge Calvo de la Universidad Nacional del Comahue.

Para visitar las colecciones de la fauna de Neuquén y aprender sobre ellos, se pueden acercar al Museo de Geología y Paleontología en el Parque Geo-Paleontológico Proyecto Dino en Lago Barreales, Ruta Provincial 51, km 65.

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