Cómo manejar la frustración

La columna de Bernardo Stamateas. Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.bernardostamateas.com.ar)

Cuando tomamos al fracaso como algo definitivo, eso nos va a traer como consecuencia una frustración. La frustración es como una piedra en el camino, cuando queremos lograr algo, hay un obstáculo y no sabemos qué hacer con esa "piedra". Es cuando quiero lograr algo y no puedo, y ahí aparecen básicamente dos emociones: la primera es la bronca y la otra es la tristeza. Entonces hay gente que reacciona con mucho enojo y ese enojo va hacia afuera o hacia adentro, o con tristeza, que luego se transforma en resignación.

Consejos para manejar la frustración:
•Buscar desafíos que no sean ni muy difíciles ni muy fáciles.
•Tener mentores. Es la gente que ya ha logrado lo que queremos lograr.
•La mejora continua. ¿Qué pequeño cambio yo podría hacer para mejorar un poquito lo que estoy haciendo?
Recordemos que un pequeño cambio produce una catarata de cambios.

Tenemos que tener en cuenta que frente al obstáculo hay que hacer algo creativo. Para eso tenemos que modificar "el mapa y el territorio". Te preguntarás qué quiero decir con esto. Bueno, el mapa es nuestra mente, el territorio es lo que está afuera; si primero no está en el mapa la idea de éxito, ¡no la voy a ver en el territorio!

Pobreza es un estado mental, la escasez es falta de recursos (es exterior); si yo cambio pensamientos de pobreza, si yo agrego a mi mapa pensamientos de éxito, es probable que los empiece a ver por afuera. Ahora, lo que nos pasa es que nosotros queremos que afuera nos vaya bien cuando todo cambio empieza por un cambio interior. La clave está en empezar a aprender a cambiar nuestros pensamientos. Y aprender de nuestros fracasos.

Seguramente muchas cosas te han frustrado, pero tenemos que aprender que cometer un error no nos hace a nosotros un error, y aprender de ellos.

Ejercicio para salir de la frustración:
Vas a escribirte una carta, pero como si tuvieses treinta años más. Sos una persona sabia, que ya resolvió todos los problemas, y esa persona sabia le va a escribir a la persona del presente cómo hizo para resolverlos. Es ahí cuando uno empieza a descubrir pensamientos creativos, ideas que no tenía en cuenta. Es un ejercicio muy, muy bueno.

Tenemos que permitirnos equivocarnos, pero lo que no tenemos que hacer es cronificar el error, no decir: "Soy un fracasado". ¡Nunca!
No tenemos que pararnos sobre los éxitos, sino sobre quiénes somos. Y saber que si otro lo logró, entonces nosotros también lo vamos a lograr.

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