Cómo pasan la cuarentena los escritores neuquinos
Por Pablo Montanaro - montanarop @lmneuquen
El aislamiento es algo propio del oficio literario, ¿pero qué ocurre cuando no es elegido? LM Neuquén les preguntó a nueve escritores cómo pasan sus días entre las ideas para una nueva obra o no, las lecturas, la información que consumen sobre la pandemia y su relación con las redes sociales.
1. ¿El aislamiento le generó algún cambio en su rutina de la escritura y lectura?
2. ¿La sobreinformación juega en contra para concentrarse en la escritura?
3. ¿Comparte sus textos en las redes sociales?
Rafael Urretabizkaya
1.El mundo está cimbronando todo junto. Tengo el oído ahí. El corazón. El alma. En el medio algo escribo y algo leo (son a veces la misma ficha). Me va bien lo que dice Rodolfo Walsh, que “escribir es escuchar”. Lo mismo que dice Tata Cedrón citando a Tuñon “contempla el mundo”.
2.Es lo que pasa y a mí se me da por escribir sobre lo que pasa aunque cuando sea. Puede ser esta noche, mañana o dentro de un tiempo. Viste cuando en medio de las noticias se largan a decir “cayeron todos los mercados”. No jodamos, el único mercado que nos mueve la aguja al 99,9% del planeta es el mercadito de la esquina. Saber si tiene lo que hace falta en la mesa, y si el que necesita comprar tiene con qué.
3.A veces comparto algunos textos en las redes sociales.
Ana Clara Leguizamón
1.A pesar de contar con mucho más tiempo, no encuentro mucha concentración para leer. Tengo libros de los que voy leyendo páginas sueltas. Sobre la escritura mantengo la misma intensidad de siempre.
2.La información que consumo es mínima. No tengo televisor, solo escucho lo que cuentan con quienes hablo por teléfono. No hay mucho más que quiera “saber”. Considero que la información que nos llega no es la verdadera.
3.Soy cuentacuentos y he compartido cuentos. Y lo seguiré haciendo una vez que esto pase. Creo que encontramos una buena manera de sabernos acompañados y que no sea esta la única vez. Cuando uno aprende algo nuevo, luego no puede desaprenderlo. Ya nos queda puesto y sabido, espero que todos los que hemos hecho algo diferente y haya sido útil, podamos seguir haciéndolo una vez que la pandemia se vaya.
Diego Rodríguez Reis
1.Vivo en Villa La Angostura y venimos juntando bastante experiencia acerca de la escritura (y la vida en general) en estos términos. Mi rutina de lectura y escritura se concentró e intensificó. Al tener hijos pequeños, tenemos muchas más actividades conjuntas: juegos, comidas, películas.
2.Cuesta un poco mantenerse al margen. Intento remitirme a fuentes fidedignas y solo un par de veces al día, como en los tiempos de mi infancia en los cuales había apenas dos horarios para los noticiosos.
3.Generalmente suelo compartir textos (propios y ajenos) en las redes. Aún no tengo un texto que hable directamente de esta situación, aquellos textos que esta situación produzca los leeremos dentro de un par de años, cuando maduren o tengamos la distancia necesaria para leerlos y apreciarlos en toda su dimensión.
Carina Rita Medina
1.Casi no puedo escribir. El tiempo se liquida en estos días, la exigencia y la demanda de presencia virtual, la propia necesidad de ver qué pasa afuera de las paredes de mi dúplex, me llevan a las redes sociales, los diarios más confiables, los grupos de Whatsapp que implican trabajo o contención amistosa.
2.No estoy pudiendo producir, entrar en clima de escritura, y no quiero escribir sobre el tema cuarentena o COVID, o crónicas del encierro ni nada así. Esperaré a que se asiente el torbellino, tomar distancia y ver qué del presente se hace humo, qué huella y qué corre peligro de cristalizarse.
3.No por el momento. Agradezco a gente que ha leído algún texto mío en convocatorias audiovisuales, en redes, en radio, pero no lo siento como algo ahora para mí. Aprovecho la oportunidad de que otros lo hacen.
Alejandro Finzi
1.Ahora las urgencias editoriales se han desvanecido. Todos los compromisos para dar conferencias, cursos se han postergado indefinidamente. En casa los libros te invitan a que los leas y sin la escritura no se vive; además, las horas pasan con la tranquilidad del Neuquén de 1907. Oxígeno puro. Bueno contra los virus.
2.La televisión es tóxica, confunde, transmite varios virus desde hace rato. Me ocupo de cuidar, en un cachito de tierra, mi planta de tomates, la de morrones y la de acelga que ya nos dio, a Laura y a mí, seis tortillas.
3.Soy muy malo con eso de las redes. No conozco demasiado de ese mundo. No me da la cabeza. El otro día pude tomar por primera vez una foto con el teléfono. No sé si seré capaz de repetirlo. Fernando Aragón y su señora, Marité, me enseñaron cómo el celular puede ser aliado en el aula. No lo había pensado.
Hernán Riveiro
1.El aislamiento generó un cambio en la rutina ya que me hace leer y escribir más. En estos días estoy leyendo Noescritos sobre eso que se llama arte, de Luis Felipe Noé. Y releyendo poesía argentina de principios y mediados del siglo XX.
2.En lo personal, no juega en contra. Solo le dedico más tiempo a la escritura y la corrección de lo que tenía habitualmente. A la vez, sigo con trabajos compatibles con el aislamiento, como la corrección de libros ajenos.
3.En un contexto de “normalidad”, de vez en cuando comparto mis textos. Estos días he compartido más. Por otro lado, ya que buena parte de mis ingresos provenían de la coordinación de talleres, armé un grupo en Facebook con quienes asistían y otras personas interesadas, y se comparten textos propios y ajenos.
Horacio Beascochea
1.El aislamiento obligado influyó menos de lo que creía en los quehaceres cotidianos. Escribir es un acto solitario y, en ese sentido, no contrasta demasiado con las medidas que se están llevando a cabo.
2.La gran cantidad de información no es la mejor aliada a la hora de concentrarse o de producir nuevos textos, y la dispersión está a la orden del día.
3.Compartí una de mis producciones para estos tiempos de cuarentena. Se trata de la novela El porvenir es una ilusión, que puede descargarse de forma gratuita.
Marcelo Gobbo
1.Acabo de mudarme, por lo tanto, más que el aislamiento son las cuestiones vinculadas al orden del nuevo hogar lo que provocó modificaciones. No modificó mi rutina de lectura aunque sí me impidió continuar con la investigación para el libro que estoy escribiendo, para la cual necesitaba todavía hacer un par de viajes y tres o cuatro entrevistas personales.
2.La salud de la gente que quiero y no está a mi lado “ocupa” en mí más tiempo y espacio, y me lleva a contactarla a través de Whatsapp, Messenger o teléfono. No puedo culpar por mi “desconcentración” para escribir al coronavirus: sufro de esas desconexiones con mi escritura cada tanto. Para la lectura, mi concentración todavía goza de buena salud.
3.Contacté a tres editoriales con las que publiqué para pedirles que permitieran la descarga gratuita de tres de mis libros durante el tiempo que durase la cuarentena.
Gerardo Burton
1.No hubo ningún cambio en la rutina en sí, solo que hay más tiempo y, en cierto modo, combinar esa rutina con otras actividades.
2.Suelo trabajar continuamente conectado a portales de noticias, redes e internet. Luego hago una suerte de apagón informativo, desactivo la conexión a internet y apago el teléfono celular, de manera de concentrarme en el trabajo que estoy haciendo: sea la escritura, sea la lectura, sea la pintura.
3.Solo comparto textos o videos de otros poetas y escritores y escritoras, sea por Twitter o Facebook. Por otra parte, estoy leyendo Mujeres guerrilleras, de Marta Diana, la poesía completa de Violeta Parra, diarios y portales.
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