Computadoras y matemáticas unidas para atrapar asesinos

Crean un algoritmo que permitiría identificar a criminales seriales.

Alrededor de 216.000 personas han sido asesinadas en los EE.UU. desde 1980 y un grupo de especialistas, sin fines de lucro, quiere poner fin a eso mediante sus estudios y un algoritmo. El proyecto contiene “una de las bases de datos más completas sobre homicidios ocurridos en los Estados Unidos disponibles en cualquier lugar”, según su propio sitio web. El trabajo que están realizando es completamente de código abierto y utiliza amplios bancos de datos de fuentes estatales, locales y del FBI para proporcionar una visión de los asesinatos, tanto sin resolver como resueltos. Cualquier persona puede acceder a la base de datos a través de la barra de casos de búsqueda y filtrar la información por área geográfica, año de incidente, arma utilizada e incluso sexo de la víctima, etnia, edad, etc.

Siguiendo con ese espíritu periodístico, el sitio web fue creado en interés de la transparencia pública y la rendición de cuentas. Según explican, espera “educar a los estadounidenses sobre la importancia de contar con precisión los homicidios no resueltos dentro de los Estados Unidos”.

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Thomas Hargrove, periodista y creador del algoritmo, utilizó los datos en bruto para encontrar un patrón de asesinatos en Gary, Indiana, alrededor de 2010. Su análisis mostró 14 asesinatos sin resolver, todas mujeres estranguladas de entre 20 y 50 años. Hargrove señaló esto a la Policía, pero según dice, no le hicieron caso. Cuatro años más tarde, las autoridades arrestaron a Darren Deon Vann, sospechoso de matar al menos a cinco mujeres, y aunque todavía no está claro si Hargrove estaba en el lugar, ciertamente se demostró que supo “estar” en la escena del crimen.

La idea es que el sistema informático podría ser “entrenado” para encontrar patrones dentro de las bases de datos. El trabajo se trata acerca de desarrollar un algoritmo que pueda buscar características comunes y vínculos entre asesinatos previamente no asociados. Por ejemplo, el sistema podría notar un patrón de todas las víctimas blancas jóvenes que fueron estranguladas en una distancia de una hora de conducción, cada uno de los asesinatos con un mes de diferencia.

Hargrove decidió probar su algoritmo en un caso que ya estaba resuelto. Experimentó con el sistema viendo si podría identificar al asesino del Río Verde, Gary Ridgway, que mató a por lo menos 71 mujeres en el estado de Washington durante los años 80 y 90. Al proveerle toda la información necesaria y afinar el algoritmo, el sistema informático logró vincular con éxito a las víctimas y así identificar al criminal.

Todavía es necesario seguir trabajando aunque el algoritmo también vinculó ya más de 100 asesinatos sin resolver de mujeres en Phoenix y Los Ángeles, muchos de los cuales fueron atribuidos a varias personas diferentes.

El periodista Thomas Hargrove se basó en bancos de datos estatales, locales y del FBI.

Al principio no lo escucharon

Cuando en octubre de 2014 Darren Deon Vann, un hombre de 43 años, fue detenido por el homicidio de la joven Afrikka Hardy en Indiana, Thomas Hargrove siguió el caso como si se tratara de algo personal. Cuatro años antes, el periodista retirado, experto en análisis de datos, había escrito varias veces a la Policía con la misma pregunta: “¿Es posible que haya un asesino serial suelto en la zona de Gary?”. Nunca le respondieron. Sin embargo, el tiempo y sus cuentas le dieron la razón: el propio Vann terminó admitiendo que mataba mujeres desde la década del 90.

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