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La Mañana

Conectado pero sin conexión: el regreso del analógico

El histórico celular básico se impone en una porción del mercado.

Por su sencillez, durabilidad y, sobre todo, por la seguridad que ofrecen. Aunque a muchos les parezca mentira, los teléfonos básicos, sin conexión a internet, todavía tienen su público. Y basta con un simple dato para comprobarlo: casi 500 millones de “dumbphones” (del inglés, “teléfonos tontos”) se vendieron en el mundo el año pasado, según datos de la consultora IDC. Y teniendo en cuenta que en 2016 las ventas de smartphones alcanzaron los 1495 millones, entonces no suena descabellado, por ejemplo, que Nokia -líder en el rubro teléfonos móviles durante una década y media- plantee el regreso al mercado de su histórico 3310, aun con ciertos detalles modernos en una versión rediseñada. Pero más allá de esta decisión comercial, esto demuestra que las personas están optando cada vez más por un celular básico, sin internet, posiblemente como un segundo teléfono, con el objetivo de desconectar. O sea, estar conectado pero si conexión. En Europa, la firma suiza Punkt vende el MP01, un teléfono sin cámara, ni Whatsapp ni Facebook, que sólo hace llamadas, porque la idea de la compañía es ofrecer “un producto simple en un mundo enganchado al smartphone”, afirman. Cabe señalar que los “dumbphones” siguen siendo muy importantes en mercados concretos como la India, donde continúan dominando la penetración de teléfonos con más del 50% de la cuota de mercado, según datos de IDC. Africanos, chinos e iberoamericanos son también grandes compradores de este tipo de dispositivos. De hecho, HMD ya anunció que lanzará los modelos Nokia 150 y Nokia 150 Dual SIM, que vienen con radio, MP3, Bluetooth, cámara con flash led, pantalla de 2,4 pulgadas, una batería capaz de aguantar hasta 22 horas de conversación y, por supuesto, el clásico juego de la serpiente.

En réplica al smartphone -teléfono inteligente- está surgiendo el “dumbphone”: teléfono tonto.

Obama y un iPhone “de juguete”

Cuando Barack Obama asumió la presidencia de los EE.UU., tuvo que cambiar su BlackBerry por un iPhone. Pero no cualquier iPhone, sino uno modificado que no podía hacer fotos, escribir ni escuchar música. “Era como de juguete”, confesó a Jimmy Fallon en el programa Tonight Show.

Privacidad y seguridad

Los teléfonos básicos son también una buena garantía de seguridad, por eso suelen usarlos los presidentes y personalidades famosas. La privacidad es la característica más valiosa que ofrecen los “dumbphones” y los especialistas en seguridad aportan su tilde al lado de estos aparatos: “Lo más probable es que los smartphones no lleguen a ser tan seguros como los teléfonos tradicionales”, explicó Miguel A. Juan, socio-director de S2 Grupo, compañía española especializada en seguridad. “La principal motivación, a nivel de seguridad de tener un teléfono tonto en vez de uno inteligente -agregó-, es que en un móvil tradicional se reducen los vectores de ataque al no estar conectado a internet. A priori, siempre va a ser más seguro. Aunque, hay que aclararlo, tampoco son inexpugnables”.

Como ocurre con la moda y sus diseños, ¿todo se recicla y vuelve? ¿Nace la era “anti-smartphone”? Difícilmente sea para tanto, aunque está claro que una porción del mercado está pidiendo otra cosa.

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