Desde que se acordó su construcción, la base espacial china ubicada en las cercanías de Bajada del Agrio ha sido centro de polémicas. Tanto desde Estados Unidos como desde la Unión Europea cuestionaron la presencia del estado chino en tierras argentinas y expresaron su preocupación por el potencial uso militar de la base. Sin embargo, desde la nueva gestión del gobierno nacional confirmaron que la estación seguirá funcionando como hasta ahora.
En diálogo con el portal Infobae, el ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, confirmó que “el acuerdo firmado entre Argentina y China en 2014, y refrendado por el Congreso en 2015, sigue vigente”. A su vez, mencionó que “no está previsto ningún cambio en el programa con respecto al año pasado ya que las actividades han seguido su curso de acuerdo a como se planificaron y en concordancia con los acuerdos firmados entre ambos países para el de la Estación”.
El acuerdo, que fue firmado con el gobierno chino durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, establece la explotación casi exclusiva de una antena de “avistaje lunar” (el 90% del tiempo diario de explotación), una exención impositiva por 50 años y la entrega de 200 hectáreas en la localidad neuquina de Bajada del Agrio donde opera la agencia China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) que depende del Ejército Popular chino.
Los cuestionamientos que surgieron por parte de Estados Unidos y la Unión Europea motivaron a la siguiente gestión a establecer límites para el gobierno oriental. Cuando llegó al poder en el 2016, Mauricio Macri exigió a la administración de Xi Jinping firmar un anexo al acuerdo que había sellado Cristina Fernández de Kirchner para avalar esa base sólo bajo la taxativa prerrogativa de que sea para "uso pacífico".
Durante una asamblea de las Naciones Unidas en 2018, los representantes europeos y americanos mostraron su preocupación sobre la capacidad de la antena de interceptar satélites. La delegación argentina propuso la necesidad de imponer restricciones de desarme a las bases espaciales. Los delgados diplomáticos de Estados Unidos y el Reino Unido avalaron la iniciativa argentina. Pero se planteó una férrea oposición de China avalada por Rusia.
En el punto II, 7 del acta de esa reunión y bajo el título de "Amenazas" se dejó en claro que "algunas delegaciones expresaron la grave preocupación por la búsqueda y el uso de sistemas (ASAT) con capacidades". Para ello, se planteó "prevenir el desarrollo y prueba de esas capacidades incluyendo a aquellos con base terrestre como una cuestión de urgencia".
Así, se alertó sobre "el uso de esas bases espaciales que podrían crear nubes de paredes de larga duración que podrían afectar en el largo plazo la sustentabilidad de esas actividades del espacio exterior".
Hace un año, desde el gobierno chino informaron que la base cumplió un rol fundamental durante la misión china para explorar la cara oculta de la Luna. Desde la antena neuquina realizaron un seguimiento y adquisición de datos que se aprovecharon por la misión asiática y le permitieron a los especialistas orientales mantenerse en comunicación las 24 horas del día con sus misiones espaciales.
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