La crisis de la economía nacional hace estragos, tanto en la población en general como en las empresas. Este diario refleja hoy (ver página 3) la caída en las ventas y los márgenes de ganancia de los panaderos. Un rubro de los tantos que vienen de mal en peor por las interminables corridas de precios de los insumos y la pérdida de poder adquisitivo de las clientelas.
A Neuquén la salva de estar peor el derrame de la renta de las petroleras que sacan gas y crudo de Vaca Muerta. A esa industria, como a las arcas del Estado provincial, le vienen fantástico la devaluación y la suba de los precios del petróleo en los mercados internacionales. Ambas cajas crecen al mismo tiempo que el resto paga cada vez más por los combustibles y la gran canasta de productos en los que impactan las subas del gasoil, las naftas y otros productos de la industria hidrocarburífera, que está desregulada y dolarizada.
Diarios de EE.UU. dicen que los argentinos se están yendo a Europa. En Neuquén, la llegada de familias sigue.
En Neuquén no se nota un flagelo del país que está llamando la atención en el exterior. Los diarios top estadounidenses -Washington Post y The New York Times- acaban de reproducir información de la famosa agencia internacional AP sobre el éxodo de jóvenes argentinos buscando un horizonte más promisorio en los países de Europa que expulsaron a sus antepasados.
A Neuquén, por el contrario, siguen llegando familias completas de otras provincias con la esperanza de hallar el sustento perdido. La economía cruje, pero con menos ruido que en otras latitudes por los efectos del descalabro que sobrevino a la crisis de la deuda, que desembocó en un nuevo salvataje del Fondo Monetario Internacional acompañado del tradicional libro de recetas para el ajuste.


