Coronavirus: ¿por qué aparecen tantas cepas del SARS-CoV-2?
Al inicio de la pandemia del Covid-19, los expertos comentaban sobre el temor de que este coronavirus mutara hacia una forma más agresiva. En muchas personas se visualizaba el virus como un ente capaz de tomar decisiones para asegurar su permanencia en cada individuo.
Pero la realidad es que los virus no deciden nada. Simplemente, cuando infectan una célula de forma casi automática, estos se multiplican e incluyen una réplica de su dato genético.
La pregunta que surge en cada persona del mundo es: si los virus mutan continuamente, ¿por qué es ahora cuando parece haber más variantes del conocido coronavirus? Porque le estamos poniendo trabas a su transmisión.
Todo era muy distinto al inicio de la pandemia. Todas las personas eran susceptibles al SARS-CoV-2, había gran escasez de equipos de protección para impedir los contagios y, además, se desconocían las mejores medidas para evitar el contagio.
Por ende, el coronavirus tenía prácticamente libertad para infectar a todos y las variantes que fueran un poco más contagiosas tenían escasa ventaja sobre el resto. Luego de un año bajo la pandemia, la situación ha cambiado. Muchas personas ya han pasado la infección e incluso poseen anticuerpos frente al virus. Hay accesos a mascarillas y se ha aprendido a cómo evitarlo.
En pocas palabras, se lo estamos colocando cada vez más difícil al virus. Como consecuencia directa es que, bajo presión, las variantes más transmisibles tienen una ventaja frente al resto, pudiendo hacerse mayoritarias.
La buena noticia es que la mayor capacidad de contagio no suele asociarse a aumentos de letalidad. Al virus no le interesa, porque si un individuo infectado muere pronto o desarrolla síntomas muy graves tendrá menos probabilidades de transmitirlo.
Las variantes de este coronavirus SARS-CoV-2 que más inquietud y temor causan en la actualidad, debido a la rapidez con la que se están expandiendo, son la británica, la sudafricana y la brasileña, denominados así por el lugar donde primero se detectaron.
Pero, la nomenclatura más aceptada científicamente para la clasificación de las líneas del virus, esas variantes se corresponden con la B.1.1.7 (británica), B.1.351 (sudafricana) y P.1 (brasileña).
Entre las tres variantes existentes de este coronavirus, muchas dudas se han generado sobre su poder de letalidad sobre todo en personas ancianas.
Lo cierto es que cualquier variante más transmisible aumentará el número de muertos, no solo por el mayor número de infecciones, sino también por las mayores dificultades que haya para tratar a los enfermos.
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