COVID-19: China aprobó la primera vacuna inhalable
La comunidad científica dio un paso clave para culminar con la pandemia de COVID-19, que generó una crisis sanitaria histórica a nivel mundial y que provocó que los gobiernos de gran parte de las naciones debieran tomar medidas restrictivas tendientes a paliar los contagios masivos. A pesar de que la irrupción de las vacunas y la inmunización cruzada por la infección permitieron que las sociedades retomaran la vida tal y como la conocíamos antes de la aparición del coronavirus, todavía no se había podido desarrollar ningún fármaco que impidiese el ingreso del virus al organismo. Aquella circunstancia, por supuesto, sería trascendental para evitar que la patología continuara esparciéndose y mutara hacia nuevas variantes, que podrían ser más transmisibles y virulentas.
Las autoridades chinas aprobaron la primera dosis inhalable de una vacuna contra el COVID-19: el componente fue desarrollado por la empresa Cansino Biologics y se utilizará como un refuerzo de emergencia. La compañía, que emitió un comunicado desde la bolsa de Hong Kong, se convirtió en pionera en cuanto al desarrollo de aquella tecnología; la cotización de la firma voló por los aires en Asia poco después de la confirmación de la autorización. El medicamento, que tomó el nombre de Convidencia Air, no requiere ningún tipo de inyección y es mucho más fácil de almacenar que las inoculaciones, ya que se administrará por vía nasal a partir de un aerosol muy fácil de utilizar.
A la par, Cansino, que elaboró la dosis con la misma tecnología de adenovirus que en el inmunizante intramuscular, cuenta con una versión alternativa mucho menos invasiva que convierte el líquido para que pueda ser ingerido por la boca, de forma manual. El efecto, según explicaron, es similar.
Los estudios de fase II y III llevados a cabo por el laboratorio farmacéutico ofrecieron resultados más que auspiciosos: en julio, se demostró que aquellas personas que habían recibido un refuerzo de Convidencia Air, después de dos dosis de la vacuna inactivida de Sinovac -la que menos efectividad tenía de las que están en el mercado-, desarrollaban muchos más anticuerpos que los individuos que se habían aplicado tres componentes de la inyección. En promedio, a las cuatro semanas de haber inhalado el fármaco, el 92.5% de aquellos que habían formado parte del ensayo tenían protección para el linaje Ómicron, que causó una gran ola a nivel internacional entre diciembre y enero. En cambio, los que tuvieron tres vacunas de Sinovac no mostraron ningún anticuerpo neutralizante.
Algunos miembros de organizaciones científicas prestigiosas, como Eric Topol, ya le exigieron al gobierno estadounidense que avance con la elaboración de vacunas similares debido a que consideran que podría frenar de cuajo la capacidad de Ómicron para pasar fácilmente de persona a persona. “Una vez que Ómicron entra a través de nuestra mucosa nasal, o nuestra mucosa oral, a las vías respiratorias superiores, se acabó el juego para la infección. La mejor manera de inducir la inmunidad de la mucosa justo en las vías respiratorias superiores es con vacunas nasales u orales”, explicó el experto, que se mostró optimista con respecto al anuncio de Cansino a través de sus redes sociales.
La dosis de refuerzo presentó un 66% de eficacia en la prevención de un eventual contagio y del 92% contra la enfermedad grave, números muy altos en comparación a sus competidores. El final de la pandemia está cada vez más cerca .
El reporte semanal del Ministerio de Salud de la Nación volvió a brindar datos positivos con respecto al avance del COVID-19 en Argentina: la ola del sublinaje B.A.4 de Ómicron parece haber quedado atrás y se registraron 10.614 nuevos contagios en los últimos siete días. Los fallecimientos confirmados, por otra parte, fueron 57. La reducción intersemanal fue importante y alcanzó el 56.96%; la transmisión del virus en el país es baja.
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