Científicos afirman que la disminución de actividades humanas que ha provocado la pandemia del Covid-19 ha hecho los océanos más tranquilos, algo que ha sido bueno para muchas criaturas, en especial las marinas.
“Creo que en líneas generales la pandemia ha sido muy positiva para las ballenas”, dijo a NBC News Ari Friedlaender, un ecologista y biólogo marino de la Universidad de California.
El especialista ha estado estudiando desde el pasado año cómo unos mares más tranquilos han beneficiado a estos enormes cetáceos. Para ello ha analizado cientos de mediciones de sus hormonas.
“La situación es que al disminuir el ruido provocado por las actividades de las personas en el mundo, también decrece el ruido ambiental. Y eso nos lleva a ver también una baja en los niveles de estrés encontrados en las muestras de estos animales”, señaló.
Asimismo, explicó que los cetáceos usan el sonido para comunicarse y al haber menos ruido, encuentran menos interferencias a la hora de interactuar con otras ballenas y realizar diversas funciones que les resultan vitales.
Además de esto, la pandemia del Covid-19 ha apoyado de una manera insospechada a la población de ballenas frente a la costa de Islandia.
De acuerdo a lo expuesto, ha ayudado a acelerar el fin de su caza comercial al disminuir el turismo. Cabe destacar que en Islandia se solía cazar a estos animales para vender su carne.
“Valen mucho más vivas que muertas. Creo que no habrá más caza comercial de ballenas. A las nuevas generaciones no les interesa”, dijo Heimir Hardarson, capitán de un barco dedicado a avistar a estos cetáceos.
Él asegura que gran parte de la demanda de carne de ballena en Islandia había sido propulsada por los turistas que querían probarla durante sus visitas. Por eso, con menos visitantes, la situación se revirtió. El capitán admitió que aunque los animales también se ven afectados por sus tours de avistamiento de ballenas, la experiencia también ayuda a motivar a las personas a protegerlas.








