"Creo que el destino no se puede modificar con nada"

En el centro de la escena. El intérprete chileno habla de amor a propósito del estreno de El hilo rojo y elogia como actriz a la China Suárez, su actual pareja.

Paula Bistanigno

Especial

"Yo conocía la leyenda. Me conmueve, me moviliza y estoy seguro de que va más allá de los vínculos amorosos y que tienen que ver con los vínculos familiares. Es muy bonito y ese es el punto de inicio y disparador de esta historia", dice Benjamín Vicuña, amparado por el guión de El hilo rojo, la película que aún sigue en cartel y en la que nació la historia de amor con Eugenia Suárez que desató un gran escándalo mediático. Aunque no oculta ya el romance con la China, tampoco habla abiertamente del tema. "El destino no se puede modificar. No sé si está escrito o cuánto es casualidad o cuánto de causalidad, pero creo en el destino y en la fuerza del destino", dice.

¿Qué fue lo que te tentó de la propuesta: la historia o el equipo?
Creo que es inseparable. Todo el conjunto de la propuesta me atrapó, además de la historia de la leyenda, que, como dije, me moviliza y ya la conocía. Pero, además del equipo, lo que me movilizó fue la posibilidad de viajar, que para un actor es siempre una tentación, y fue maravilloso poder filmar allá porque es un lugar mágico. Fue soñado grabar la película allá.
¿Cómo se mezclan la ficción y la realidad?
Creo que el cine tiene esa particularidad de imprimir momentos. Y esta película logra imprimir la magia de Cartagena de Indias con el talento de estos autores y esta directora. Creo que habla de la fuerza del destino y la fuerza del destino se vive en la realidad también.
La película muestra como un destino al que es imposible resistirse...
Es un conflicto actual contemporáneo que planteo eso: qué pasa con el desborde, con el amor, con la familia, el destino, y se instala el tema de manera trágica, porque los personajes llegan a maldecir el destino: por qué siete años después tienen que volver a aparecer esa mujer, cuando las vidas ya siguieron sus cursos. Creo que justamente la tesis, o una de ellas, que atraviesa la película es que no hace falta una crisis en una pareja para que una tercera persona aparezca y se genere un conflicto. Lo que se muestra no es una pareja desgastada ni aburrida, ni siquiera que no tienen sexo o piel.
¿Cómo fue construir las escenas de sexo y desnudez juntos?
Las trabajamos de la mano de la directora. Son escenas de las que hay que pensar que uno está rodeado de gente... Se trata de buscar algo cuidado e íntimo, pero lo cierto es que hay mil personas alrededor. Así que no se puede buscar magia ahí. Son las escenas más difíciles: tener sexo, acabar y morir.
¿Sentís que en algún momento se te fue de las manos el tema?
El destino no se puede modificar. No sé si está escrito o cuánto es casualidad y cuánto de causalidad, pero creo en el destino y en la fuerza del destino. Creo que la película se defiende por sí sola y que contamos una gran historia. Creo que las anécdotas, el ruido y otras cosas se van a perder en el tiempo y van a caer en el olvido necesario. Pero que la película va a perdurar y no hay ruido exterior que pueda afectarla.
¿Cómo la calificás a Eugenia como actriz?
Yo tuve la suerte de ver Abzurdah y me había encantado la película. Fue una revelación muy fuerte y muy potente verla actuar. Y conversamos mucho acerca de lo difícil que es poder reinventarte cuando tenés la vara tan alta. Y creo que hace un trabajo precioso. Se desenvuelve en cada plano con una autoridad, una autonomía y un peso específico que es muy difícil de conseguir, sobre todo a los 24 años. La verdad es que es emocionante verla y tiene un futuro espectacular.

Las escenas de sexo: "No son escenas para disfrutar porque hay muchísima gente alrededor. Hay que concentrarse y hacerlas".

¿Nuevo coqueteo?

Desde que saltó el rumor del romance entre Benjamín Vicuña y la China Suárez, el actor chileno –que ya antes había tenido rumores de romance y escándalo con Isabel Macedo y Natalia Oreiro– es una especie de nuevo sex symbol y a la vez el estereotipo de mujeriego sin límites. Quizá por eso, apenas se supo que había hecho la campaña de una marca en Nueva York junto a la hermana menor del clan Kardashian, Kendall Jenner, los medios empezaron a hablar de coqueteo entre ellos. Con apenas 20 años, la bella modelo estadounidense se sometió a un cuestionario de Vicuña, en el que el actor le pedía un beso y ella le retrucaba que si quería un beso primero la invitara a una cita. Además, los actores-modelos se sacaron selfies y se abrazaron en un sillón para la publicidad. Y después de tanta química y del éxito de El hilo rojo –indiscutiblemente alimentado por el romance-, parece que ya hay productores mirando a la dupla con fines comerciales. ¿Será?

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