"Creo que el destino no se puede modificar con nada"
En el centro de la escena. El intérprete chileno habla de amor a propósito del estreno de El hilo rojo y elogia como actriz a la China Suárez, su actual pareja.
Creo que es inseparable. Todo el conjunto de la propuesta me atrapó, además de la historia de la leyenda, que, como dije, me moviliza y ya la conocía. Pero, además del equipo, lo que me movilizó fue la posibilidad de viajar, que para un actor es siempre una tentación, y fue maravilloso poder filmar allá porque es un lugar mágico. Fue soñado grabar la película allá.
¿Cómo se mezclan la ficción y la realidad?
Creo que el cine tiene esa particularidad de imprimir momentos. Y esta película logra imprimir la magia de Cartagena de Indias con el talento de estos autores y esta directora. Creo que habla de la fuerza del destino y la fuerza del destino se vive en la realidad también.
La película muestra como un destino al que es imposible resistirse...
Es un conflicto actual contemporáneo que planteo eso: qué pasa con el desborde, con el amor, con la familia, el destino, y se instala el tema de manera trágica, porque los personajes llegan a maldecir el destino: por qué siete años después tienen que volver a aparecer esa mujer, cuando las vidas ya siguieron sus cursos. Creo que justamente la tesis, o una de ellas, que atraviesa la película es que no hace falta una crisis en una pareja para que una tercera persona aparezca y se genere un conflicto. Lo que se muestra no es una pareja desgastada ni aburrida, ni siquiera que no tienen sexo o piel.
¿Cómo fue construir las escenas de sexo y desnudez juntos?
Las trabajamos de la mano de la directora. Son escenas de las que hay que pensar que uno está rodeado de gente... Se trata de buscar algo cuidado e íntimo, pero lo cierto es que hay mil personas alrededor. Así que no se puede buscar magia ahí. Son las escenas más difíciles: tener sexo, acabar y morir.
¿Sentís que en algún momento se te fue de las manos el tema?
El destino no se puede modificar. No sé si está escrito o cuánto es casualidad y cuánto de causalidad, pero creo en el destino y en la fuerza del destino. Creo que la película se defiende por sí sola y que contamos una gran historia. Creo que las anécdotas, el ruido y otras cosas se van a perder en el tiempo y van a caer en el olvido necesario. Pero que la película va a perdurar y no hay ruido exterior que pueda afectarla.
¿Cómo la calificás a Eugenia como actriz?
Yo tuve la suerte de ver Abzurdah y me había encantado la película. Fue una revelación muy fuerte y muy potente verla actuar. Y conversamos mucho acerca de lo difícil que es poder reinventarte cuando tenés la vara tan alta. Y creo que hace un trabajo precioso. Se desenvuelve en cada plano con una autoridad, una autonomía y un peso específico que es muy difícil de conseguir, sobre todo a los 24 años. La verdad es que es emocionante verla y tiene un futuro espectacular.
Las escenas de sexo: "No son escenas para disfrutar porque hay muchísima gente alrededor. Hay que concentrarse y hacerlas".
¿Nuevo coqueteo?
Desde que saltó el rumor del romance entre Benjamín Vicuña y la China Suárez, el actor chileno –que ya antes había tenido rumores de romance y escándalo con Isabel Macedo y Natalia Oreiro– es una especie de nuevo sex symbol y a la vez el estereotipo de mujeriego sin límites. Quizá por eso, apenas se supo que había hecho la campaña de una marca en Nueva York junto a la hermana menor del clan Kardashian, Kendall Jenner, los medios empezaron a hablar de coqueteo entre ellos. Con apenas 20 años, la bella modelo estadounidense se sometió a un cuestionario de Vicuña, en el que el actor le pedía un beso y ella le retrucaba que si quería un beso primero la invitara a una cita. Además, los actores-modelos se sacaron selfies y se abrazaron en un sillón para la publicidad. Y después de tanta química y del éxito de El hilo rojo –indiscutiblemente alimentado por el romance-, parece que ya hay productores mirando a la dupla con fines comerciales. ¿Será?
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