Crisis que no es novela: la venta de libros cayó 30%

Los libreros señalan como factor el alto precio de las publicaciones.

POR PABLO MONTANARO / montanarop@lmneuquen.com.ar

“El horizonte lo veo cada vez más oscuro”, resumió Néstor Rivas desde el mostrador de la librería Libracos quien resaltó que, en su caso, la caída en la venta de libros alcanzó el 30 por ciento en los últimos meses. Esa misma visión pesimista del dueño de la emblemática librería neuquina, con 43 años de actividad, la perciben otros libreros de la ciudad.

“Estoy vendiendo menos que el año pasado y menos que en 2016”, afirmó Rivas, quien sostuvo que el aumento en el precio de los libros “siempre es inferior al aumento de los productos básicos”.

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Según un informe de la Cámara Argentina del Libro (CAL), la venta de libros se ha desplomado por tercer año consecutivo y este año cayó un 12 por ciento (lleva acumulada una caída del 35%).

Rivas precisó que las dificultades comenzaron con la asunción del nuevo gobierno. “Hemos pasado crisis muy profundas pero no tan largas como esta. En todo caso, eran crisis que podían durar unos meses y luego se estabilizaba. Ahora no, no se puede programar nada a futuro porque no se sabe qué va a pasar mañana”, puntualizó.

Aseguró que el comercio se mantiene con la venta de libros que piden en los colegios.

Para Miguel Rebolledo, al frente de Logos desde hace 39 años, el presente año fue muy malo y precisó que la venta de libros en su librería “bajó entre un 20 y un 30 por ciento”.

Comentó que el atraso del comienzo del ciclo lectivo por el paro docente fue uno de los factores que influyeron en esta caída. “Las clases empezaron muy tarde, en junio, y ya se pierde el impulso inicial de la venta de libros. Si en abril el padre no compró los libros que su hijo necesita para el colegio, ya no los compra, salvo que el hijo se lleve la materia”, reflexionó.

Precisó que la caída en la venta de libros de texto para el primario y secundario “se desplomó un 50 por ciento”.

Puntualizó que después de las vacaciones de invierno “no se recompuso más la venta de libros; el que antes compraba dos o tres libros por mes ahora compra uno”.

Alicia, una de las vendedores de Logos, comentó que antes “cuando la madre venía a comprar un libro para el colegio del hijo, se compraba una novela para ella; ahora eso no ocurre”.

Matías Buduba, de Abrí Mundos, coincidió con sus colegas en cuanto a la caída en la venta de libros. La librería, ubicada en la calle Santa Fe, ofrece publicaciones de pequeñas y medianas editoriales independientes, cuyos precios de tapa no superan los 400 pesos, “precios que no son los de las editoriales grandes, que están entre 600 y 800 pesos. Por eso, dentro de todo, mantengo un nivel de ventas que me permite zafar un poco de esta crisis”.

Los comerciantes comentaron que el atraso en el comienzo del ciclo lectivo, por los 43 días de paro docente, influyó también en la baja de las ventas.

--> De autoayuda y feminismo

A pesar de la caída en las ventas, los libreros afirmaron que los libros de autoayuda y novelas históricas son los más solicitados por los lectores. Además, resaltaron que los libros sobre feminismo se venden bien. “El impulso del movimiento feminista generó muchas novedades e interés”, dijeron.

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--> “Es el peor año, en mis veintidós de librero”

“Cuando viene mucha gente a ofrecer vender sus libros, incluso su biblioteca completa, es un indicador de la crisis”, comenta Alberto Jardon, propietario de El Anticuario, que desde hace 22 años compra y vende libros usados además de nuevos.

“Además de la crisis económica, la inflación, la suba del dólar, lo que nos mató este año fueron los 43 días de paro docente que retrasó el comienzo de clases. Las clases recién empezaron en junio. Por eso digo que este año es nefasto para las librerías. Ni en el 2001 viví esto porque en esa época levantó mucho la venta de libros usados”, aseguró.

Los carteles en el local de San Martín 45 ofrecen dos libros nuevos por 100 pesos, entre otras ofertas y promociones. Jardon precisó que la venta de libros le “bajó un 40 por ciento. Es imposible sostener esto porque todo sigue aumentando”.

Por último, afirmó con desazón: “Si esto no cambia el año que viene, estoy pensando seriamente en cambiar de rubro”.

OPINIÓN

La urgencia mata al ocio

Mauricio Bertuzzi editor. director de ediciones con doble Zeta

La crisis golpea de lleno en todos los sectores del ecosistema editorial argentino. Se intenta explicar la crisis por el advenimiento del libro electrónico y de las plataformas digitales de entretenimiento, pero a mi entender, estos formatos complementan al libro, no le sacan lectores.

De hecho, la popularidad de ciertas series de Netflix ha incrementado las ventas de los libros en los que están basadas. ¿Quién hubiera comprado un libro de George R. R. Martin si no hubiese visto la serie Games of Thrones por HBO? Tampoco se encuentra

explicación a la crisis del sector en la liberación a la importación de libros, ya que, el último año, las cantidades importadas para ser distribuidas en el país registran una caída del 17 por ciento. No hay plata y el primer consumo que se retrae es el cultural. Los amantes de

los libros seguiremos comprando “hojas pegadas por el lomo” a pesar de todo, pero el consumidor ocasional tiene que elegir entre destinar 300 pesos para cargar la SUBE, comprar un kilo de asado o la última novela de Florencia Bonelli. Y la urgencia mata al ocio.

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