Natalí Ruiz de Galarreta
La ciudad de Neuquén experimentó en los últimos años una rápida y sostenida expansión en la cantidad de supermercados chinos que lograron prosperar, pero las trabas que implica no manejar un mismo idioma con quienes administran los locales se hace notar. Entrar a un negocio y enfrentar a repositores que no dan direcciones, más cajeros que sólo responden con monosílabos, es un nuevo escenario para muchos vecinos. Pero, además, hay sectores que denuncian trabas en las inspecciones e imposibilidad de controlar si los trabajadores están en regla a raíz de los malentendidos lingüísticos.
El gremio pide control
El secretario general del Centro de Empleados de Comercio, Sergio Rodríguez, lanzó duras críticas al asegurar que a los supermercados chinos no se les exige ni controla como al resto de los comercios bajo la excusa de que no se logra comprender lo que dicen. “Está todo muy reglamentado, pero con los supermercados chinos parece que no hay un control como con el resto”, expresó en diálogo con LU5.
Desde una de las grandes cadenas de supermercados de la región apoyan plenamente los dichos del dirigente gremial sobre irregularidades en los mercados inmigrantes. Eduardo del Prete, gerente regional para Río Negro y Neuquén de La Anónima, sostuvo: “Nosotros compartimos las declaraciones de Sergio, porque realmente (con los supermercados chinos) es todo un tema. La normas deberían ser algo parejo para todos”.
Además, agregó que le parece que la atención debería ser en idioma local, ya que ante una consulta tendrían que ser capaces de responder. “Acá no es una cuestión de discriminación, sino de sentido común”, indicó el directivo.
Crecimiento
En la actualidad hay 21 establecimientos de estas características habilitados en la ciudad, más del doble de lo que existía hace dos años. Está pendiente la apertura de otros tres comercios en los próximos meses, a inaugurarse uno en el oeste, otro en el barrio Belgrano y el tercero próximo a Santa Genoveva.
Aunque hay comercios que tienen empleados locales, muchos son atendidos y dirigidos por individuos de ascendencia asiática.
Ley pareja
Si bien desde la Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (Acipan) no recibieron quejas de los mercados de origen chino, plantearon interrogantes. Su vicepresidente, Edgardo Phielipp, manifestó: “Si te hacen poner el precio del kilo en moneda nacional, con más razón todas las manifestaciones tienen que estar en idioma nacional”.
Opinó que las normativas deberían ser iguales para todos los establecimientos, sin hacer distinciones por origen o circunstancias particulares. También agregó que “si de alguna manera se afecta la libertad de elección del consumidor porque no entiende lo que le están diciendo, no hace falta una regulación específica. La oficina de defensa al consumidor debería intervenir para que se pueda interpretar bien absolutamente todo”.
CRÍTICAS
Desde el gremio, reclaman que se contrate a empleados de la región
El Centro de Empleados de Comercio de Neuquén señaló que en materia laboral, los mercados chinos tienen situaciones comprometidas. “No suelen incorporar trabajadores locales y si lo hacen están en negro. Salen de la caja y se meten en las góndolas para hacerse pasar por clientes. No sabemos si son parientes, ante cualquier pregunta te dicen a todo que sí”, indicó Sergio Rodríguez.
Por su parte, Eduardo del Prete, gerente regional de La Anónima, sostuvo que en la zona suelen contratar trabajares nativos, algo que no se da comúnmente en los comercios chinos. “Nosotros tomamos todos nuestros empleados que vivan en la cuidad. Siempre tomamos gente del lugar, no traemos de afuera. Incluso, abrimos en Añelo hace unos meses y el 100% de los empleados son nacidos y criados ahí”, expresó.
Aseguran que no se detectaron problemas
Desde la dirección de Defensa del Consumidor de la provincia indicaron que hasta el momento no han detectado ningún inconveniente durante las revisiones a los supermercados chinos, pero que siempre se debe dar una situación de entendimiento básico entre los empleados y quienes entren a comprar.
La referente del espacio, Laura Vargas Gioia, describió cómo “lo que siempre controlamos es lo mismo que en todos los supermercados: el tema del cumplimiento, las ofertas, que no haya publicidad engañosa, que el costo de la góndola a la caja sea el mismo, esas cuestiones. Hay normativa que dice que toda la información de los productos y servicios debe estar en idioma comprensible y claro para el consumidor, pero en general los escritos en estos lugares no están en chino, se entienden bien”, expresó.
En cuanto al diálogo, la funcionaria manifestó que “la comunicación con los consumidores tiene que ser clara. Ante cualquier duda que tenga con el proveedor, tiene que ser entendible”.
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Los súper chinos se expanden pero no cumplen las normas
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