Cultura y sangre le permiten a Muñoz seguir prófugo

Van 17 días de búsqueda y el doble femicida continúa burlando a la Policía y Gendarmería.

Lorenzo Muñoz lleva 17 días burlándose de un centenar de policías y gendarmes. Su suerte tiene que ver con construcciones culturales y de sangre.

Muñoz es miembro de una familia numerosa, nacida y criada en Las Ovejas, que protege a cada uno de sus miembros por cuestiones culturales. Los códigos en las zonas rurales son más firmes que los de los narcos.

Para estas personas, no hay recompensa que los vaya a tentar a traicionar a su propia sangre salvo que hagan un pacto entre ellos, es decir que Muñoz resuelva entregarse y pida a un familiar o amigo que pase la información a las autoridades y después reparta la millonaria recompensa con su familia.

A esta construcción cultural se suma el conocimiento del territorio en el cual se mueve el femicida. Esto ha llevado a que las autoridades hoy dependan de los perros para tratar de cazarlo.

Ese 22 de febrero al mediodía, cuando Muñoz asesinó a Karina Apablaza y a Valentina, un acto reflejo de un policía podría haber sido clave para capturalo. La falta de capacitación del efectivo, que no siguió a Muñoz, dejó al desnudo la carencia de recursos de la Policía para cazar a un criancero que trabajaba como portero en un centro de formación profesional.

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