Cura, se sube al ring y le da pelea a la desnutrición infantil

Mariana Malet. Es médica, hace la residencia en el hospital Heller, practica boxeo bajo las órdenes de Bruno Godoy y ya combatió como amateur.

Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar

Jugó al tenis hasta los 18 años, practicó artes marciales, un sistema de defensa personal israelí y hace dos años hace boxeo con Bruno Godoy.

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Combina su pasión deportiva con la medicina. Tiene dos peleas como amateur, con un triunfo y un empate.

“Quedate tranquila, no te voy a pegar, es para divertirnos, nos tiramos unas manos y listo”, le dijo Marcela “la Tigresa” Acuña a Mariana Malet, minutos antes de subir al ring del Estadio Ruca Che para protagonizar un combate de exhibición de la liga patagónica de boxeo que se disputó el 26 de julio pasado. Esos dos minutos en los que cruzó guantes con la pionera del boxeo femenino fueron especiales para la carrera deportiva de esta médica nacida hace 31 años en la ciudad de Buenos Aires.

La carrera deportiva de Mariana empezó de muy chica, a los 5 años ya practicaba tenis. “Mi mamá me llevó a un neurólogo porque yo era hiperquinética, y el médico le dijo que tenía mucha energía y que me llevara a hacer deportes”, cuenta luego de terminar la guardia en el hospital Heller, donde está realizando el segundo año de residencia de medicina general.

Por el trabajo de su padre, la familia se trasladó a Campana, provincia de Buenos Aires, y más tarde vivieron en Houston, Estados Unidos, donde llegó a competir en torneos juveniles de tenis. “Puedo decir que mi vida tenística más exitosa fue en Estados Unidos”, confiesa con una sonrisa. Y recuerda que cuando tenía 10 años dejó escrito en su diario personal que su sueño era ser médica sin dejar de lado su otra ambición: convertirse en deportista profesional.

Regresó al país y cuando empezó los estudios de medicina decidió colgar la raqueta, pero su espíritu inquieto la llevó a probar una clase de aerobox con una ex boxeadora profesional. “Fui a divertirme y me gustó el entrenamiento por lo intenso y lo completo desde el punto de vista físico”, explica.

Mariana Malet TIGRESA ACUÑA
Puedo complementar mis dos pasiones: la medicina y el boxeo. Se necesita una gran fortaleza física y mental, y yo la tengo”.

Un tiempo después viajó a España para realizar una pasantía de investigación en técnicas de neurociencias y, conversando con su tío que vivía en Pamplona y practicaba kung fu, le contó de un sistema de lucha y defensa personal llamado krav magá que usaban las fuerzas de seguridad israelíes. No podía ser de otra manera, Mariana empezó a hacer krav magá y todas las artes marciales “que se te ocurran”. “Son pocas las mujeres que hacen krav magá, incluso entrené con las fuerzas especiales e integrantes de la custodia presidencial. Además, por ser mujer me convocaron a dar seminarios de defensa personal para mujeres víctimas de violencia de género”, describe.

Entre guardias y gimnasios, hace algo más de dos años un compañero del hospital la invitó a una clase de box en el gimnasio de Manu Godoy, el menor de la dinastía. “Después de unos meses de entrenamiento, Manu me dijo si podía filmarme arriba del ring. Le mostró el video a su padre, Bruno Godoy, y este me convocó a ir a su gimnasio en Centenario. Yo no sabía quién era Bruno Godoy, pero me encantó la propuesta y me tratan muy bien”. Según la opinión del ex campeón argentino, sudamericano e hispano supermediano, Mariana (a quien la llaman la Guerrera, aunque a ella le gusta la Rompehuesos) posee buena técnica y mucha potencia en el brazo izquierdo.

Entrena todos los días, salvo los que tiene guardia en el hospital, y cuando se le complica sale a correr o salta la soga: “No puedo quedarme quieta”.

Antes de tirarle algunos golpes a la Tigresa Acuña, Mariana hizo su primera pelea amateur en diciembre del año pasado en Fernández Oro. “La gané por nocaut en el segundo round, le saqué el hombro a mi rival y la tuve que llevar al hospital”, comenta. La segunda fue en Huinganco, donde empató. Mientras espera nuevos combates, sigue con su entrenamiento y escuchando los consejos de Bruno Godoy, “sobre todo la movilidad de las piernas, la velocidad, entrar y salir constantemente, no parar de moverme”.

A mediados del próximo año, Mariana finalizará su residencia en el Heller pero tiene claro que puede complementar la medicina y el boxeo. “Toda la vida hice deportes, más la carrera y el trabajo, es cuestión de organizarse y tener ganas- Sé que tengo un trabajo que me absorbe mucho, pero a favor cuento con las ganas y la potencia. Al ring una sale sola, y para eso se necesita una gran fortaleza física y mental, y yo la tengo”, concluye.

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En Filipinas vivió en un basural

Mariana se emociona cuando habla de su experiencia en Filipinas, donde estuvo cuatro meses realizando un relevamiento sobre enfermedades prevalentes en la población de Manila para la Fundación Shunko, de la que es secretaria general. “En la fundación trabajamos para difundir y concientizar acerca de las causas y las tremendas consecuencias de la desnutrición infantil”, explica. En Manila estuvo viviendo en el basural. “Fue una experiencia ríquisima para poder comprender y reflejar las realidades y condiciones de vida de esa gente”, sostiene.

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