LMNeuquen Monumento

De albañil, payaso y trapecista a escultor del pueblo

José Orlando Moya cruzó la cordillera, recorrió el país con el circo y su parque de diversiones y se instaló en Mariano Moreno hace 40 años.

Por Fabián Cares - Especial

Atravesar distancias, horizontes y tiempos muchas veces es necesario para atropellar el destino y pararse mejor en la vida. Esas son las acciones y las actitudes que emprenden aquellas personas que buscan una estabilidad económica y, fundamentalmente, una estabilidad emocional que los ayude a seguir adelante. Es el caso de José Orlando Moya, o simplemente el “Nano”, como es conocido desde hace cuatro décadas en esta localidad.

Los niños de aquella época, hoy hombres de familia, recuerdan bien a este hombre que alguna vez arribó a Mariano Moreno al frente de un parque de diversiones llamado “Minipark” y que le cambió la rutina a sus vidas y dejó huellas indelebles en la infancia de muchos. Junto a su esposa, “Yoli”, fueron los encargados de repartir alegría y diversión por mucho tiempo a todos los marianenses.

La hoy Plaza RIM 10 fue su “teatro de operaciones”. Allí montaron las calesitas y toboganes, y no faltaron los clásicos metegoles y tumbalatas, entre otros. Todo fue bien hasta que se aquerenciaron demasiado con esta tierra y su gente y decidieron radicarse en el pueblo. Compraron un terreno y de a poco se fueron desprendiendo del emprendimiento que les permitió sobrevivir y cosechar amigos a lo largo y a lo ancho del país.

Comienza otra historia

Nano relata que a partir de ese momento comienza a modelarse otra historia en su vida. “Como buen chileno, empecé a ofrecer algunos servicios que había aprendido de mi padre y otros que aprendí en el camino de la vida. Uno de ellos, y con el cual logré cosechar abundantes logros, fue el de albañilería”, dice. Y recuerda que uno de los primeros empleos fue en El Chocón, después fueron saliendo otros en Bajada del Agrio, Cutral Co y Zapala. Hasta que finalmente pudo aplicar esas habilidades en la construcción en los Barrios 26 y 47, que prácticamente fueron los primeros barrios cuando el pueblo comenzaba a despuntar en signos de progreso y desarrollo.

Con los años comenzó a prestar sus servicios en la Municipalidad de Mariano Moreno bajo el plan de asistencia laboral, la recordada Ley 2128. Entonces comienza a especializarse en colocación y revestimiento en piedra lajas. Los materiales eran provistos por la cantera municipal. Bajo este sistema, cuenta en su haber con miles de metros cuadrados de piedras colocadas en veredas, patios y senderos: en los distintos barrios del pueblo, en el patio de la Escuela 36 y en la bicisenda que une el pueblo con el barrio militar de Covunco Centro. Sin embargo, su momento de “gloria y consagración en el trabajo” le llegaría en el año 2006, cuando, en una iniciativa que compartieron la municipalidad local y el RIM 10, fue parte de la construcción del Monumento a los Caídos en Malvinas que supo ser inaugurado al año siguiente, cuando se cumplieron los 25 años de aquella gesta heroica que marcó una una página importante en nuestra historia como Nación.

La obra se emplaza en el acceso principal a Mariano Moreno, en el barrio que lleva su mismo nombre. “La verdad fue un honor haber trabajado con Andrés Mirwald, un hombre muy capaz, muy técnico y que me enseñó mucho sobre la construcción de esculturas a base de cemento y estructuras de hierro”, contó Nano. Agregó que “dos años después de terminar esta obra, el mismo escultor comenzó a hacer el Monumento a los Soldados del RIM 10 frente a la unidad militar y también fui parte de ese emprendimiento”. Respecto al Monumento a Malvinas, reconoce que “hoy siento como parte mía esa obra que le ha dado identidad turística al pueblo y más sabiendo que el tema que evoca es tan caro para los sentimientos de todos los compatriotas argentinos”.

Su familia en Chile y la que formó en Argentina

“Yo nací en Cunco (Chile) el 10 de febrero de 1949. Mis padres fueron Luisa Troncoso y Custodio Moya. Soy uno de los mayores de sus 8 hijos, tres mujeres y cinco varones. Ellos tuvieron una carnicería donde supe ayudar cuando era pequeño. Hice la primaria y parte de mis estudios secundarios. Con los años, decidí emprender la aventura de venir a buscar un mejor futuro a Buenos Aires. Aquí conocí a mi esposa Luisa “Yoli” Casco, que era equilibrista en un circo que había en Dock Sud. Yo mismo trabajé en ese circo como payaso y trapecista. Con los años hicimos un dinero y logramos adquirir un parque de diversiones con el que pudimos recorrer el país”, rememora.

El Monumento a Malvinas, símbolo de la identidad marianense

El monumento se erigió con la técnica de “cemento directo”, la cual suplanta al mármol por una obra basada en estructuras de hormigón armado y terminada en concreto. El imponente Monumento a los Héroes de Malvinas se erige en el flamante Barrio Islas Malvinas, ubicado en el acceso principal a Mariano Moreno. La estructura (arco central) con la imagen de la Patria Alada tiene un peso aproximado de 2, 5 toneladas y una altura de 8,5 metros. La obra, concebida por el escultor santafesino Andrés Mirwald, fue inaugurada con una importante ceremonia y un colorido desfile el 2 de abril de 2007 en el marco del 25º aniversario de la Gesta de Malvinas. Con este monumento, toda la comunidad decidió plasmar el reconocimiento de los actos heróicos ofrendados por los soldados argentinos, otorgándole también ese nombre al barrio donde fue emplazado. “Fue una experiencia maravillosa de trabajo y aprendizaje con el escultor y no me quiero olvidar de los compañeros municipales que nos acompañaron en esta obra. Entre otros estuvieron Alejandro Casanova, Lorenzo Calfuqueo, Luis Calfuqueo, Oscar Guaquinchay, Víctor Espinoza, Héctor Gallardo, Pablo Tapia, Diego Torres, Pablo Villagrán y Juan Manuel Zapata”, recordó Moya.

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