¿De mal humor?: la culpa podría ser del agua

Una hidratación deficiente afecta el estado de ánimo.

California
Aunque antes no formaba parte de la pirámide nutricional, recientemente se empezó a incluir el agua como un componente imprescindible en una dieta saludable.

Según los nutricionistas, es recomendable beber entre ocho y 10 vasos al día, pero no sólo para mantenerse bien hidratado o para tener una piel tersa, sino también para que no afecte el estado de ánimo.

¿Cómo es esto? Un nuevo estudio liderado por la investigadora Nathalie Pross para la Universidad de California y publicado en la revista especializada PLOS One comprobó que simplemente con un leve cuadro de deshidratación podemos experimentar desde desconcentración hasta mal humor; o a la inversa, que beber más agua mejore el humor, reduzca la tensión, aumenten la calma y las "sensaciones positivas" de felicidad.

La ciencia ya había demostrado que quien bebe menos agua de la necesaria puede ver alteradas sus facultades cognitivas, como memoria a corto plazo, concentración, capacidad de atención, estado de alerta, y ahora se le agrega el estado de ánimo.

"Siempre se ha hecho hincapié en el rol del agua a nivel celular, renal o digestivo, su participación para regular la temperatura corporal y eliminar toxinas, pero la gente, en líneas generales, ignora los beneficios que el agua aporta sobre las funciones cognitivas", expresó Silvia Jereb, miembro de la Asociación Argentina de Nutricionistas.

La gente, en líneas generales, ignora los beneficios del agua sobre las funciones cognitivas

Para llegar a estos resultados, se dividió a un grupo de voluntarios en dos. Durante seis días se solicitó a quienes bebían regularmente dos litros de agua que redujeran el consumo en un 40%, mientras que los otros debían aumentarlo hasta esa cantidad.

Posteriormente, se les solicitó que evaluaran su estado de ánimo y sensaciones fisiológicas, como fatiga o cansancio, y se estandarizó tanto su dieta como el nivel de ejercicio en ambos grupos.

Cumplido el plazo, se comprobó que quienes habían reducido su hábito de consumo manifestaron, entre otros síntomas, sentirse más impacientes, menos contentos y, en general, reportaron menos sentimientos positivos, a diferencia del grupo que aumentó su ingesta.

Lo relevante de este estudio fue que los cambios se notaron incluso cuando la variación respecto de los hábitos de consumo diario fue mínima.

Por eso, teniendo en cuenta este impacto y el aumento de las temperaturas, Mirta Antonini, también miembro de AADYND, advirtió que si bien las nuevas guías alimentarias recomiendan la ingesta de ocho vasos de agua al día, ese requerimiento podría ser incrementado a fin de compensar las pérdidas adicionales provocadas por la mayor sudoración, sumada a la realización de actividad física que también acelera el principio de deshidratación.


Pequeños trucos
¿Cómo beber más y más?

Hay personas a las que les cuesta tomar agua. Por eso es bueno establecer rutinas, hasta que el consumo se transforme en un hábito. Un buen truco es ponerle una etiqueta a la alarma del reloj que diga "tomá agua", esto te recordará, apenas te levantes, que debés hidratarte. Otra buena forma es dividir la cantidad de agua recomendada en pequeñas botellas. Así sabrás que al final de día deberías haber bebido cuatro botellas. Si no sos muy amigo del agua, podés reemplazarla por todo tipo de infusiones descafeinadas o hacer agua de fruta que le darán un toque de sabor.

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