Descubren la forma de vida más antigua del planeta
Un equipo científico internacional descubrió en Canadá los fósiles más antiguos del mundo y corresponden a bacterias que surgieron junto a fuentes hidrotermales en el fondo del océano, donde se alimentaban de hierro y vivían gracias a la energía que venía del interior del planeta. Su antigüedad se estimó entre 3770 y 4280 millones de años. Y dado que ya representan seres vivos relativamente evolucionados, la conclusión es que la vida tuvo que surgir muy poco después de la formación del planeta, fechada en 4600 millones de años. Esto refuta la teoría ampliamente aceptada de que la Tierra no fue habitable hasta que terminó una era de bombardeo intenso de asteroides hace 3800 millones de años. En su lugar, emerge la teoría alternativa que indica que las primeras formas de vida prosperaron en un entorno que resultaría extremadamente hostil para los seres vivos actuales.
Los fósiles se descubrieron en la formación geológica de Nuvvuagittuq, a orillas de la bahía de Hudson, donde se encuentran algunas de las rocas más antiguas de la Tierra. Son estructuras microscópicas, con apariencia de tubos y filamentos diminutos, similares a las que han creado en épocas más recientes las bacterias que viven junto a fuentes hidrotermales. Representan “las formas de vida más antiguas identificadas en la Tierra”, aseguran los investigadores.
Tanto la composición química de las rocas de Canadá como un análisis detallado de sus formas indican que corresponden a fósiles de seres vivos. Los tubos y filamentos microscópicos están compuestos de hematita, un tipo de óxido de hierro que puede formarse de diferentes maneras, aunque los investigadores argumentan que sólo un origen biológico es verosímil en este caso.
Las estructuras de hematita presentan las mismas ramificaciones características de las bacterias que viven hoy día junto a fuentes hidrotermales submarinas y que también se alimentan de hierro. Además, se encuentran junto a otros minerales que denotan un origen biológico, como grafito, apatita y carbonatos. Y, como prueba adicional, los fósiles se encuentran en estructuras minerales esféricas que, en rocas no tan antiguas, suelen contener restos de seres vivos.
Todo esto demuestra que “hubo microorganismos viviendo junto a fuentes hidrotermales desde el inicio del registro geológico sedimentario. El origen de la vida, por lo tanto, tuvo que ocurrir antes de ese momento”, declara Dominic Papineau, coautor de la investigación, liderada por el University College de Londres. "La vida ya se había vuelto bastante compleja en la época a la que corresponden los fósiles de Canadá, lo que retrasa el origen de la vida en la Tierra cerca del momento de la formación del planeta”, añade Matthew Dodd, primer autor de la investigación. El descubrimiento demuestra que la vida no necesitó esperar hasta el final del llamado Bombardeo Intenso Tardío para proliferar. "Los impactos de asteroides pueden extinguir animales, pero en los microbios sólo causan grandes oscilaciones”, apunta Papineau.
Los fósiles de Canadá indican que la vida pudo surgir primero junto a las fuentes hidrotermales del fondo del océano, donde estaría protegida de los cataclismos de la atmósfera, y evolucionar después en aguas superficiales. O tal vez surgió de manera independiente en el mar profundo y en aguas superficiales. O bien surgió y se extinguió varias veces antes de asentarse definitivamente. Eso sigue siendo un enigma.
Muy valioso
Aporta datos clave del pasado
"Tenemos una idea aproximada de cómo era la vida hace unos mil millones de años, pero no sabemos cómo eran las condiciones en la época en que surgió la vida. Hay un límite a lo que podemos llegar a saber del pasado”, advierte el investigador Fyodor Kondrashov, quien resalta este valioso el descubrimiento de los fósiles primigenios de Canadá, ya que “aporta datos concretos sobre una cuestión de la que sabemos muy poco”.
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